El empoderamiento y ocaso de 'Los Caballeros Templarios'

El grupo criminal La Familia Michoacana que luego se convertiría en Los Caballeros Templarios tuvieron su encumbramiento y su ocaso en tan sólo nueve años.

Sin bien, el grupo delictivo sigue teniendo presencia en otras entidades como Guerrero, Guanajuato y Estado de México, la detención de Servando Gómez Martínez, la Tuta, por parte del gobierno federal, sí marca lo que podría considerarse como el ocaso de la organización delictiva.

Que puso en jaque al estado de Michoacán infiltrando gobiernos, comprando policías, designando candidatos y creando un gobierno paralelo con cobros de cuotas y extorsiones a varios sectores de la sociedad.

Te presentamos los 5 momentos más importantes del empoderamiento y ocaso de este grupo criminal.


1. El nacimiento

Los Caballeros Templarios nacen en 2011 como una escisión de La Familia Michoacana, teniendo como cabezas a Servando Gómez Martínez, la Tuta, a Dionisio Loyola Plancarte, a Enrique Plancarte y a Nazario Moreno, El Chayo.

Años atrás, estos personajes se dedicaban al tráfico de drogas como parte del Cártel del Golfo que luchaban contra el grupo denominado Los Valencia. Sin embargo, a la captura de Osiel Cárdenas Guillen, líder del Golfo, éstos se independizaron y conformaron La Familia Michoacana.

Su irrupción en la vida pública se dio de manera estridente y macabra en septiembre de 2006, cuando un comando de 20 personas armadas, vestidas de negro y con pasamontañas, llegaron al bar Sol y Sombra de la ciudad de Uruapan, para arrojar a la pista de baile cinco cabezas y un mensaje escrito.

Esa noche el grupo inauguraría una nueva forma de comunicación con la gente que le sería muy efectiva: las mantas y cartulinas, a las que luego se sumarían las inserciones pagadas en medios locales y la distribución de volantes.

Fue tras la supuesta muerte de El Chayo en 2010, dada a conocer por el gobierno de Felipe Calderón, cuando las pugnas internas por el control con Jesús Méndez Vargas, El Chango Méndez, provocaron la escisión que dio vida a Los Caballeros Templarios.

2. La expansión

Los Templarios utilizaron la base social creada en La Familia, a partir de autoproclamarse “los protectores de los michoacanos” de sus enemigos Los Zetas, a quienes acusaban de extorsionar, matar y extender la violencia en el estado.

De acuerdo con reportes oficiales, este grupo se extendió a estados colindantes y rápidamente diversificó sus actividades delictivas, incorporando el secuestro, la extorsión, el cobro de cuotas desde comerciantes y taxistas hasta empresarios productores de aguacate.

A la par de esto, el grupo mostró una alta capacidad de cooptación de funcionarios públicos municipales y estatales, así como grupos gremiales que trabajaban para ellos.

A diferencia de La Familia, que en su momento organizaba marchas cuando uno de sus integrantes era capturado y pedían diálogo con el expresidente Felipe Calderón, Los Templarios y en especial la Tuta, se hicieron especialistas en grabar funcionarios, dar entrevistas y hacer videos con figuras públicas como parte de un mecanismo de intimidación pública.

Otra característica única de Los Templarios fue la redacción de un "código de conducta" al que debían jurar cumplimiento sus miembros, iniciados mediante rituales, aspecto sin precedente en las organizaciones criminales mexicanas.

3. El nacimiento de autodefensas

Desde febrero del 2011, pobladores de los municipios de la región denominada Tierra Caliente se alzaron en armas para recuperar el control de la seguridad de sus comunidades, las cuales eran blanco de ataques por parte de miembros de Los Templarios.

Los grupos armados conformados por pobladores de la región decidieron enfrentar al grupo delictivo, al asegurar que no confiaban en las autoridades que no hacían nada para frenar las extorsiones, violaciones, robos y secuestros de los que eran objeto, además de acusar a algunas autoridades de estar coludidas con Los Templarios. 

Las primeras autodefensas que se dieron a conocer estuvieron en las comunidades de La Ruana y Tepalcatepec, mismas que en menos de un año se extendieron alrededor de 30 municipios. Esta situación orilló al gobierno a negociar con ellos y a involucrarlos en una Fuerza Rural improvisada por el gobierno federal.

Esto fue coordinado a través de Alfredo Castillo, quien fue nombrado Comisionado para la Seguridad de Michoacán, ante el ambiente de inseguridad que se vivía en la entidad y quien apoyó al gobierno estatal, luego de la salida del gobernador, Fausto Vallejo.

4. La Lucha

Luego de la incorporación de autodefensas a la Fuerza Rural, se arreciaron los enfrentamientos de los comunitarios con Los Caballeros Templarios, pues los primeros comenzaron a avanzar a municipios y comunidades que eran controladas por los delincuentes, lo que en algunos casos, favoreció para que las autoridades aprendieran o abatieran a algunos de los integrantes del grupo criminal.

La lucha de las autodefensas también trajo acusaciones entre sus propios miembros: de ser parte de grupos criminales. Esto provocó enfrentamientos entre ellos que al final derivaron en el encarcelamiento de tres de las figuras más representativas de las autodefensas: Hipólito Mora, líder del grupo de La Ruana; José Manuel Mireles de Tepalcatepec y Luis Antonio Torres El Americano, de Buenavista Tomatlán.

5. Capturas y abatimientos

El declive de esta organización comenzó con las capturas de los principales líderes de la organización y políticos locales que les prestaban protección, como el exgobernador interino del estado, Jesús Reyna y Rodrigo Vallejo Mora, hijo del exgobernador Fausto Vallejo, ambos recluidos actualmente.

El primer criminal en ser capturado fue Dionisio Loyola Plancarte, El Tío, capturado en enero del 2014, cabeza por la que la Procuraduría General de la República (PGR), ofrecía 30 millones de pesos por su captura.

Los rumores de que el El Chayo no estaba muerto y seguía operando en el grupo delictivo, se confirmaron el 9 de marzo del 2014, cuando el gobierno federal dio a conocer que el narcotraficante dado por muerto en el 2010, había muerto durante un enfrentamiento con militares en el municipio de Tumbiscatío, colindante a Apatzingán, ciudad considerada como la capital de la Tierra Caliente y también de los Caballeros Templarios.

En se mismo mes, Enrique Plancarte, El Kike, fue muerto durante un enfrentamiento con elementos de la Secretaría de Marina en Querétaro. Así, casi un año después, se da la aprehensión de la Tuta, con lo que se espera que el grupo criminal acelere su desaparición.

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