El “Narcoempresario Zeta” que ejecuto al hijo de Moreira por venganza

Saltillo, Coah.- Carlos Arturo Jiménez Encinas, El Plátano, el operador financiero de Los Zetas capturado junto con Óscar Omar Treviño Morales, Z42, el pasado miércoles 4, es uno de los empresarios que según el exgobernador de la entidad, Humberto Moreira, se hizo millonario “a partir de sus tratos con los narcotraficantes” y habría participado en la ejecución de su hijo.

Desde 2009 existen denuncias contra Jiménez Encinas en la Procuraduría General de Justicia del estado (PGJE). Y algunas de sus víctimas, así como fuentes de la Iglesia católica, confirmaron que en Monclova era de dominico público su relación con Los Zetas.

Después del asesinato de José Eduardo Moreira, el exmandatario de Coahuila demandó que las autoridades exhibieran y persiguieran a los “narco empresarios” de su estado, a quienes consideró corresponsales de la muerte de su hijo, entre ellos El Plátano.


“Se la dan de santones aquí en el pueblo, en el estado. Se codean con la sociedad, se han hecho millonarios a partir de su trato con los narcotraficantes. A esos los quiero ver en prisión”, dijo Moreira en entrevista con el diario local Vanguardia, días después de la ejecución de su hijo José Eduardo, ocurrida el 3 de octubre de 2012.

El crimen supuestamente fue ordenado por los hermanos Miguel Ángel y Omar Treviño Morales, Z42. Semanas antes, las fuerzas de seguridad habían abatido a un familiar de los líderes zetas. “Sobrino por sobrino”, mandaron decir en narcomantas al gobernador Rubén Moreira.

El Plátano era un reconocido empresario en Monclova, miembro de una antigua y amplia familia conocida como “los Encinas”, de clase media alta, originaria de esa semidesértica ciudad que se conformó en los años cuarenta, a partir de la edificación de la Siderúrgica Altos Hornos de México.

Carlos Arturo, también conocido como El Güero, empezó a colaborar con Los Zetas desde 2008. Entonces controlaba las empresas de espectáculos de Monclava y organizaba rodeos, corridas de toros y presentaciones de artistas para la Feria Anual de San Buenaventura y todas las ferias patronales de las ciudades del norte de Coahuila.

También controlaba la distribución de cerveza y todo lo relacionado con el mundo del espectáculo, además de que contrataba a grupos de la talla de Pesado y a otros presentadores y artistas de la empresa regiomontana Multimedios.

El operador financiero de Los Zetas era propietario de tres talleres de mecánica automotriz y enderezado y pintura, donde se ensamblaban los famosos “Rinos” y “Monstruos”, las camionetas ligeras y camiones pesados blindados artesanalmente y que el grupo delincuencial usaba para el trasiego de droga a través de brechas y caminos vecinales que llevan a la frontera.

Esos mismos talleres sirvieron como bodega para almacenar droga y ahí se ocultaba a las personas que eran secuestradas y también se escondían los cadáveres, según consta en denuncias presentadas desde 2009 ante la Procuraduría General República (PGR) y ante la PGJE.

Una de esas denuncias fue presentada por la familia del ingeniero José Antonio Robledo Fernández, nacido en el Distrito Federal, quien viajó a Monclova para trabajar en la empresa ICA Flour.

Robledo Fernández se graduó en 2002 en el Instituto Tecnológico de la Construcción de la capital del país. En enero de 2009 fue secuestrado.

Sus padres, José Antonio Fernández y Guadalupe Robledo, viajaron a la ciudad de Monclova para buscarlo. Cuando estaban alojados en un hotel, Jiménez Encinas los “visitó” acompañado de dos pistoleros, se presentó como zeta y los amenazó.

Ese mismo día los padres huyeron a Saltillo y se reunieron con el fiscal general Jesús Torres Charles, quien se negó a integrar las amenazas de Jiménez Encinas en la averiguación del secuestro de Robledo Fernández, según relató el padre del joven.

Más de tres años después del secuestro, la PGR ofreció una recompensa de un millón de pesos a quien coadyuvara en la localización de José Antonio Robledo, y de tres millones de pesos a quien proporcionara información sobre el paradero de Carlos Arturo Jiménez Encinas, acusado de delincuencia organizada, privación ilegal de la libertad y otros delitos.

El anuncio sobre la recompensa se bloqueó en Coahuila y sólo se publicó en medios vecinos del estado, como Saltillo, Torreón y Monclova.

Cuando el líder zeta Heriberto Lazcano, El Lazca, se fue a radicar a Monclova, Jiménez Encinas fungió como enlace para que el capo entrara al lucrativo negocio del carbón, que vendía a la Comisión Federal de Electricidad. El Lazca, abatido en 2012,  también tuvo como cómplices a otros empresarios mineros y de la industria acerara.

Todo ello ocurrió durante la administración del exgobernador Humberto Moreira. No obstante, su fiscal general no actuó en su momento contra el “narco empresario” de Monclova, de quien ahora se sabe fue corresponsable del asesinato del hijo del exdirigente priista y sobrino del actual gobernador de Coahuila.

La detención de Jiménez Encinas dio a los padres de José Antonio Robledo Fernández una nueva esperanza para dar con el paradero de su hijo, e hicieron tres peticiones a la PGR: “que nos permitan reconocer plenamente a este tipo (El Pátano) ahí como la persona que nos fue a amenazar; que no lo desvinculen del plagio de mi hijo, y que nos permitan estar en los interrogatorios que le hagan, para estar en condiciones de revirarle algunas respuestas”.

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