"El que recio empieza recio acaba" la historia de Raulillo el MINI 6

"El que recio empieza recio acaba", dice uno de los cientos de comentarios que suscitó, a través del internet asi como en uno de sus corridos, la muerte de César Raúl Meza Torres.

El joven de 18 años de edad, murió en Zapopan, Jalisco, durante un enfrentamiento a balazos con agentes de la Policía Municipal de ese municipio, cuando apenas corrían las primeras horas del lunes 26 de abril.

Los hechos ocurrieron en el cruce de Sierra de Tapalpa y 18 de Marzo, colonia Las Águilas, cuando fueron interceptados por dos agentes a bordo de una patrulla para una revisión de rutina.

Cuando el oficial Vicente Morales Domínguez se acercó a la camioneta Ram en que viajaban, Meza Torres ya empuñaba su pistola, una Colt Comander 9 milímetros, con la que disparó y lo mató.


De acuerdo con la versión oficial, el otro policía reaccionó y mató a Meza Torres, conocido en el mundo del hampa como "Mini 6", en referencia a su padre, Raúl Meza Ontiveros, asesinado el 25 de marzo de 2007 en Culiacán, y a quien apodaban "El M-6".

Esa madrugada en Zapopan, Meza Torres andaba con un compañero, Fidel Rojas Félix, de 22 años y vecino de la colonia Margarita, de Culiacán, quien intentó huir pero fue aprehendido en la azotea de una casa.

El parte oficial dice que Rojas Félix también sacó una pistola, calibre 38 Super, e intercambió disparos contra el otro policía que mató a su compañero. Posteriormente, intentó huir y fue aprehendido por otros agentes, quienes lo pusieron a disposición de la Procuraduría estatal.

Al ser interrogado, Rojas Félix sostuvo que días antes del hecho, él y Meza Torres se reunieron en una casa con Ignacio Coronel Villarreal, conocido como "Nacho". Y hasta afirmó que las armas que traían eran propiedad del capo.

La Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) de la PGR, fue enterada del asunto, pero declinó atraerlo.

Actualmente, Rojas Félix está a disposición del Juzgado Segundo, acusado de los delitos de homicidio calificado y tentativa de homicidio.

El joven muerto en el enfrentamiento fue identificado primero como Raúl Mendoza López y así fue mencionado en las primeras notas informativas que los diarios subieron a sus páginas web; luego apareció como José Luis Pérez López y después como José Luis Quiñones Flores, siempre de 22 años de edad.

Pero entre sus amistades culichis la especie de que lo habían matado "no sé dónde", empezó a circular con fuerza desde la media mañana del lunes. Más tarde comenzaron a aparecer en las redes sociales los signos de que la noticia era veraz. Fotografías de Raúl Meza Torres fueron subidas a los metroflogs de sus amigos con una inscripción inequívoca: 

"D.E.P.".
Murió como vivió

"El Mini 6" murió como vivió. Demasiado joven para sus aspiraciones, pero como él quería morir, como su padre. No llegó a viejo, ni por edad ni por la otra razón a la que alude el corrido y que tiene que ver con el poder que adquieren los grandes narcos con el tiempo.

"El Mini 6" viene de una estirpe que, por necesidad, por vocación, o por puro gusto, se ha dedicado al narcotráfico. Raúl Meza Ontiveros, su padre, asesinado en 2007, era un hombre cercano de Manuel Torres Félix, "El Meño" o "El M-1", y de Misael Torres Urrea, "El M-2", quienes ocuparon el sitio de Javier Torres tras su detención en enero de 2004.

El destino le cobró las cuentas que debía. Más pronto de lo que cualquier hombre podía imaginar cuando se vive rodeado de tanto dinero y de tanto poder. Dinero y poder que, si no se administra, marea.

‘De tal palo, tal astilla’

Originario de La Mesa del Rodeo, Tamazula, Durango, había hecho casi toda su carrera delictiva en Sinaloa.

Pero una madrugada que llegaba a una casa de la colonia Montebello, de Culiacán, fue asesinado por un grupo de gatilleros que lo esperaban. Eran las tres de la mañana cuando llegó al domicilio y uno de los sujetos se le acercó mientras le disparaba. Recibió al menos dos balazos en el rostro y fue trasladado a una clínica, donde murió. Tenía 38 años.

Era cuñado del JT, detenido en una operación militar en esta ciudad el 26 de enero del año 2004, un día después de asesinar a un miembro del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFE) del Ejército Mexicano, durante un enfrentamiento en la sindicatura de Emiliano Zapata.

Meza nació el 11 de diciembre de 1966 en Durango y tenía antecedentes penales desde 1990 por los delitos de rapto violento, violación y encubrimiento en perjuicio de Julisa y Matilde Lizárraga Núñez, según informó la Procuraduría Estatal de Justicia.

SANGRE Y MUERTE

El 27 de mayo de 1997, junto con el JT y dos personas más, Meza fue detenido en Cancún, Quintana Roo, en posesión de armas y un cargamento de 348.1 kilogramos de cocaína. Se les dictó sentencia condenatoria de diez años de cárcel, pero luego el 16 de diciembre del mismo año el juez segundo de distrito les otorgó la libertad, saliendo el 11 de marzo de 1998.

La sangre y la muerte no descansarían en la familia Meza, pues arrancaba enero de 2009 cuando asesinaron a un hermano del "M-6" en Culiacán. Fue el martes 7. Después de perseguirlo a balazos hasta la segunda planta de una papelería de la zona centro de la ciudad, un grupo de sicarios armados con pistolas .9 milímetros y de las llamadas "matapolicías", ejecutó, delante de empleados y clientes de una papelería a Faustino Meza Ontiveros, que tenía 27 años de edad.

Apenas se empezaba a hablar en Sinaloa del pacto que los cárteles de la droga habían hecho para pacificar la plaza cuando ocurrió este crimen, y se dijo que sin duda pondría en riesgo los acuerdos.

‘También carga un buen comando’

El encargo de su padre le salió caro a Raúl Meza Torres. Sobrino de Javier Torres, "El JT", traía toda la carga de sus apellidos a cuestas. Muerto Raúl, no pasaron dos semanas para que se escuchara su corrido donde resalta la tierra que no se olvida, la sangre que llama, el valor que se hereda, el gusto por la banda y los negocios prohibidos.

Compuesto por Arley Pérez, El rayo de Sinaloa, dice al final: Murió un gallo de pelea/ pero les dejo un pollito/ me tocó la de perder/ mi destino estaba escrito/ ya me voy a descansar/ ahí les encargo a Raulito.

Para entonces Raulito tenía 15 años, pero ya se había codeado con las actividades de su padre y le habían despertado el sueño de ser tan "grande" como él. Abundan las fotografías del "Mini 6" con fusiles de disco AK-47 al hombro que apenas puede cargar en sus brazos de púber, muchas de las cuales fueron subidas a las redes sociales por él y por sus amigos, donde la mayoría de los comentarios giran alrededor de lo grande que será… como su padre.

Tenía dos corridos. El primero, de pésima estructura, se lo compuso Arley Pérez, uno de los cantautores de moda que frecuentemente amenizan fiestas de narcos hasta en el penal de Culiacán, como la ocurrida el domingo 9 de agosto de 2009 y que sirvió de despedida a Arnulfo Cárdenas Quiñones, "El Cholo", que esa misma noche se fugó.
El otro, ya mejor armado, retrata a Raúl Meza Torres con su uniforme militar, sus fornituras y su "cuerno de disco", que aparecen en muchas de las fotografías que hay del pequeño hampón.

UN ENFRENTAMIENTO

Vivió recio, de eso no hay duda. El 9 de octubre de 2007, tres menores de edad que viajaban en una camioneta blindada fueron detenidos por elementos de una Base de Operaciones Mixtas Urbanas (BOMU) en la colonia Las Quintas. Los detuvieron porque no traían papeles que acreditaran la propiedad de la unidad en que viajaban. Uno de los detenidos era Raúl Meza Torres, y otro su compositor de cabecera, Jesús Arley Pérez.

Raulillo se vio involucrado en otro hecho, este de mayor envergadura, el 19 de junio de 2009 en la madrugada, cuando en un operativo contra los arrancones que se realizaba en la colonia Las Quintas, se suscitó un enfrentamiento entre agentes de Tránsito y los tripulantes de una camioneta Jepp Cherokee de color azul marino y un vehículo Nissan Platina de color gris.

Los agentes marcaron el alto a los dos vehículos y estos se detuvieron, pero bajaron varios tipos y empezaron a disparar contra los policías, quienes respondieron de la misma forma. Los jóvenes huyeron y dejaron abandonada en el lugar la Cherokee, que presentaba varios impactos de bala.

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