El Jefe de Jefes, Miguel Ángel Félix Gallardo un "Capo Oculto"

En sus 24 años de prisión ha leído más de 2 mil libros, entre los que destacan El príncipe, de Maquiavelo, y Cien años de soledad.

ANTES DE SER DETENIDO REALIZÓ DONATIVOS A LA UNIVERSIDAD DE SINALOA.

El hombre calificado por las autoridades como el máximo jefe del narcotráfico en México durante la década de los 80, lee por igual a Voltaire que a Luis Spota, hizo pirograbados con la imagen de Salma Hayek en la cárcel, practica la yoga y el tao de la salud, y cuando estaba en libertad, su ciudad favorita para hacer turismo era Ginebra, Suiza.

“Entre sus pertenencias tuvo cuadros de Martha Chapa, los clásicos de manzanas, y algunas cosas firmadas por José Luis Cuevas”, revela en entrevista  Josué Félix, quien lanzó el año pasado una campaña por internet para pedirle al presidente Felipe Calderón que su padre reciba una atención médica adecuada en el penal de máxima seguridad El Altiplano, donde se encuentra recluido.


Antes de ser encarcelado, el mundo cultural no le fue ajeno a Félix Gallardo, quien en el mundo judicial fue acusado, sin comprobársele, de ordenar la decapitación de la esposa de su antiguo rival Héctor El Güero Palma, algo que él mismo y su hijo han negado una y otra vez.

Vida cultural

El dinero para la construcción de la biblioteca más grande de todo Sinaloa lo donó Félix Gallardo, dice su hijo,. Autoridades de la Universidad Autónoma de Sinaloa de los 80 fueron consultadas al respecto y confirmaron la versión, aunque explicaron que también hubo recursos oficiales. Esta institución no fue la única que recibió apoyo de quien es señalado como uno de los fundadores de lo que hoy se conoce como el cártel de Sinaloa.

“Hablando del aspecto cultural, mi padre hizo aportaciones económicas a diversas universidades, entre las cuales sobresalió la Universidad Autónoma de Sinaloa. Cabe aclarar que las aportaciones siempre fueron altruistas y que nosotros no estudiamos ahí para evitar malos entendidos”, relata Josué. Miguel Ángel Félix Gallardo fue padrino de la generación 84-89 de la Escuela de Derecho y Ciencias Políticas de la UAS y en correspondencia, el 21 de julio de 1989, en representación de los alumnos graduados, Arnulfo Espinoza Flores le dio un diploma “por haber apadrinado nuestra generación y ser gran impulsor de nuestra alma máter”. Los “ahijados” hicieron el reconocimiento a su padrino casi cuatro meses después de que éste había sido detenido por delitos contra la salud.

En el mundo del arte, Félix Gallardo se relacionó con la pintora regiomontana Martha Chapa, quien le hizo un retrato personalizado, además de venderle otras de sus obras. El sinaloense nacido el 8 de enero de 1949 en un poblado rural de Sinaloa, también fue mecenas de otros artistas “de Coyoacán”, asegura su hijo, quien envió diversas fotografías familiares, entre las cuales está una con la imagen del cartel de una exposición montada en Sinaloa en 1984, sobre el cual el pintor José Luis Cuevas escribió lo siguiente: “Para Miguel Félix Gallardo, con mi amistad. Cuevas”.

Félix Gallardo también pintó en los primeros tres años de su encarcelamiento en el Reclusorio Sur del DF. “Por lo general le gustaba dibujar a Napoleón, ya que le gusta mucho ese personaje, también Alejandro Magno. Otros dibujos que recuerdo sería El Quijote de la Mancha. Para Culiacán recuerdo que mandó una Kate del Castillo y una Salma Hayek a unos amigos. Creo que también dibujo algunos Cristos y otros retratos personalizados”, recuerda su hijo.


Dos mil libros y un corrido



—¿Qué lee Félix Gallardo?—preguntó un usuario anónimo en el portal de internetwww.miguelfelixgallardo.com administrado por el hijo de El Jefe de Jefes.

—Cuando estaba más joven tengo entendido que leía de todo, pero sobresalían los libros de Radiocomunicaciones y la lectura de Publicación Universitaria y la revista Mecánica Popular. En la casa de Altata había muchos libros. Sobresalían los de Rubén Rocha Moya y de Jorge Medina (de la UAS), también los diccionarios filosóficos de Voltaire, cuatro o cinco tomos de los votos de Vallarta, algunas revistas de radio en inglés, la publicación Buelna de la UAS y algunos libros de administración.

Durante su estancia en la prisión —de la cual se cumplirán 24 años el próximo 8 de abril—, Miguel Félix Gallardo asegura haber leído más de 2 mil libros, entre los cuales resaltan El Príncipe, de Maquiavelo, Cien años de soledad y Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez; El zoo humano, de Desmond Morris; Casi el paraíso, de Luis Spota; El Testamento, La Biblia, El curso de los milagros y “mucha literatura sobre los aztecas”.

Sin embargo, en internet no todos los comentarios son de aficiones culturales. A un usuario que acusó a Félix Gallardo de ser el responsable de la actual situación de violencia en el país, Josué le respondió así: “Le informo que Miguel Félix Gallardo tiene casi 24 años en prisión y le aseguro que es muy poco probable que sea responsable de la ola de violencia que azota a nuestro país. La prensa utiliza el nombre de mi señor padre para rellenar notas, también el gobierno lo usa para adornar detenciones de otros personajes que ellos mismos crean. Muchos medios aseguran que algunas personas desde El Altiplano dirigen organizaciones criminales, cosa que es poco razonable, ya que todas las llamadas telefónicas, visitas familiares y entrevistas con los abogados son grabadas, debo añadir que incluso la correspondencia es revisada. Aunque no me lo crea, yo también detesto lo que está ocurriendo en Culiacán”.

—¿Se dice que el corrido Jefe de Jefes fue dedicado a él? —preguntó alguien más en internet.

—Acabo de buscar la letra y empieza así: “A mí me gustan los corridos”, y para empezar a mi padre no le gustan los corridos. Él dice que agradece los que le han compuesto, pero que él es de música más moderna y de lo romántico. Quizás el corrido está basado en algún personaje de ficción y en algunos extractos de hechos reales, o viceversa, es algo muy común.

“¿Por qué mataste al gatito?”

Al gusto por la lectura, el arte y la música moderna, Félix Gallardo sumó el placer por viajar. “Mi padre dice conocer toda la República mexicana, comenta también haber visitado Colombia, Panamá, Ecuador, Argentina, Bolivia. Honduras y Guatemala. En Europa fue a Francia, Suiza, España, Londres e Italia. De EU dice conocer sólo las ciudades principales. De donde mejores recuerdos tiene es de Ginebra y Colombia.

Aunque, según su hijo, “la escritura no se le dio”, Miguel Félix Gallardo ha escrito de su puño y letra algunos textos donde recuerda su vida en libertad, y deja asomar un poco por qué fue considerado El Jefe de Jefes al que se le canta en el corrido de Los Tigres del Norte:

De 1985 hasta pasar el carnaval de 1987 viví en Mazatlán en la colonia Ferrocarrilera, mi amigo Manuel y yo quisimos que la ciudad fuera tranquila y segura, la sociedad acudía a pedirnos favores, fue necesario organizarnos para bajar los índices de violencia, robos, y asaltos hasta el mínimo.

Un día del año 1986, como era mi costumbre, leía los periódicos locales entre 8 y 9 de la mañana. Al voltear una página, pasé a la sección roja y me impactó una nota en relación a una familia entera que había sido ejecutada en su domicilio cuando veía televisión. Siete miembros en total, más un pequeño gatito cuya imagen fotográfica me entristeció aun más. Todos los periódicos resaltaban lo mismo, era la noticia más horrible que yo había visto.



Me levanté del cubículo donde me soleaba y me dirigí hacia la cochera donde se encontraba mi automóvil, al pasar por la cocina mi mujer me dijo: “¿Miguel, vas a desayunar?”, le di los periódicos quedándome sólo con uno en mano y le respondí señalándole la nota en cuestión : “Quién puede desayunar con esto?, voy a resolver este asunto”, y me salí de la casa.

Llegué al lugar que me servía de oficina y llamé a Manuel y a los jefes policiacos que acudieron de inmediato. Ya reunidos dije “Miren esto”, mostrando el periódico. “La sociedad mazatleca no merece esto”, y luego les dije: “Quiero a los responsables de esta masacre, sean quienes sean, y los quiero vivos y en la cárcel en 72 horas. Mi gente colaborará y yo cubro todos los gastos, no me importa qué tan poderoso sea el responsable, enfrentaré al mismo diablo si es necesario. Todos a trabajar, revisen sanatorios, clínicas medicas, curanderos, quizás haya algún matón herido y por ahí podemos empezar”.

Fueron llamados a colaborar todos los cholos y pandilleros de todas las colonias, taxis, meseros, peluqueros, músicos, mecánicos. Yo mismo revise algunos lugares sospechosos. Por fin se detuvo a un malhechor herido cerca de Concordia y se le investigó, confesó ser miembro de La Magia Negra al igual que su padre quien lo mandó matar a su tío de La Magia Blanca, a su abuela y hasta un electricista que estaba en aquella casa haciendo unos arreglos y también al pobre gatito.

El móvil del pleito era una herencia entre el padre del asesino y el tío, el papá fue detenido después en Veracruz, todos los responsables fueron consignados, pero antes el asesino tuvo que responder una de mis preguntas: ¿Por qué mataste al gatito? a lo que respondió, “Porque podía ser un testigo en el mas allá”.

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