"El monte es mi casa": El Mayo Zambada

Cuando el capo del cártel de Sinaloa, colega y compadre de El Chapo Guzmán dio una entrevista entre el monte que terminó en puntos suspensivos y lanzó un reto.

“Tenía interés en conocerlo”, le dijo el capo del cártel de Sinaloa, colega y compadre de El Chapo Guzmán a Julio Scherer en su reportaje  'En la guarida del Mayo Zambada. Crónica de un encuentro insólito'.

En el encuentro, que terminó en puntos suspensivos, El Mayo Zambada dejó un reto: “Me pueden agarrar en cualquier momento… o nunca”.

Así comienza la entrevista que hizo el fundador de Proceso a El Mayo el 3 de abril del 2010. 


"Si me atrapan o me matan, nada cambia", afirmó el capo narcotraficante mexicano Ismael 'Mayo' Zambada, por cuya captura México y Estados Unidos ofrecen millones de dólares.
La guerra contra el tráfico de drogas está perdida porque "el narco está en la sociedad, arraigado como la corrupción (...) En cuanto a los capos, encerrados, muertos o extraditados, sus reemplazos ya andan por ahí". 

En la fotografía, Zambada aparece rodeando con un brazo al periodista Julio Scherer, de 83 años. 
La entrevista apareció en el contexto del violento año 2010 donde se desató una guerra en contra de los cárteles de droga. 

Scherer relató en el texto cómo Zambada le invitó discretamente a una charla que tuvo lugar en un impreciso lugar montañoso resguardado por fuertes medidas de seguridad y así inició el encuentro. 

Ismael Zambada me recibió con la mano dispuesta al saludo y unas palabras de bienvenida:

–Tenía mucho interés en conocerlo.

Le pregunté al capo por Vicente, Vicentillo (capturado en marzo de 2009)

–Es mi primogénito, el primero de cinco. Le digo “Mijo”. También es mi compadre.

Zambada siguió en la reseña personal:

–Tengo a mi esposa, cinco mujeres, quince nietos y un bisnieto. Ellas, las seis, están aquí, en los ranchos, hijas del monte, como yo. El monte es mi casa, mi familia, mi protección, mi tierra, el agua que bebo. La tierra siempre es buena, el cielo no.


Durante la conversación, Zambada --de quien Scherer escribe que es tan "poderoso como el colombiano Escobar en sus días de auge"-  sostiene: "El monte es mi casa; mi familia, mi protección". 

El narcotraficante reveló que fue cercado en cuatro ocasiones por el Ejército pero logró escapar por su conocimiento del terreno.

–¿Algunas veces ha sentido cerca al ejército?

–Cuatro veces. El Chapo más.

–¿Qué tan cerca?

–Arriba, sobre mi cabeza. Huí por el monte, del que conozco los ramajes, los arroyos, las piedras, todo. A mí me agarran si me estoy quieto o me descuido, como al Chapo. Para que hoy pudiéramos reunirnos, vine de lejos. Y en cuanto terminemos, me voy.

–¿Teme que lo agarren?

–Tengo pánico de que me encierren.

–Si lo agarraran, ¿terminaría con su vida?

–No sé si tuviera los arrestos para matarme. Quiero pensar que sí, que me mataría.

Un capo de la vieja escuela.  

(EL UNIVERSAL 19 de febrero del 2014) Ismael El Mayo Zambada nació el 1 de enero de 1948 en Sinaloa, en donde es la cabeza del cártel del Pacífico, junto con Joaquín El Chapo Guzmán. 

Zambada, uno de los capos más perseguidos por México y Estados Unidos, es un personaje con tres rostros diferentes: el de benefactor, el de empresario y el del hombre enigmático que, en contraste con otros narcotraficantes, se mantiene en bajo perfil. 

Hasta hace unos años "El Mayo" solía llegar cada diciembre a su pueblo natal El Álamo para repartir cerveza y dinero en efectivo para que sus habitantes tuvieran "Feliz Navidad". 

En Sinaloa es sabido que a Zambada se le considera un capo de la vieja escuela, "el último reducto de generosidad" que distinguió hasta hace algunos años de manera palpable a varios jefes del narco. Zambada ha trabajado principalmente para incrementar la producción de heroína del cártel, a la vez que se ha consolidado como uno de los principales contactos para introducir a Estados Unidos la cocaína proveniente de Colombia.

Su carácter lo llevó a mantenerse alejado de las sangrientas disputas de poder entre sus contemporáneos, como el protagonizado en los años noventa por el clan Arellano Félix contra su socio Joaquín El Chapo Guzmán.

Las autoridades de EU y México también ofrecen recompensas por 5 millones de dólares y 30 millones de pesos,

respectivamente, por cualquier información que derive en su detención.

Familia unida. 

El Mayo dice tener una esposa, y se le conocen vínculos sentimentales con otras cinco mujeres, cinco hijos, 15 nietos y un bisnieto. Las autoridades involucran a gran parte de su familia con actividades ilícitas. Su hijo mayor, Vicente Zambada Niebla, se encuentra preso en Estados Unidos acusado de narcotráfico. La Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) ubica a su esposa, Rosario Niebla Cardoza, y a sus hijas, María Teresa, Midiam Patricia, Mónica del Rosario y Modesta, como partícipes del cártel, y propietarias de cinco empresas

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada