La venganza del Cartel del Golfo, Marco Arturo Beltrán Leyva, sabia que iba a morir

El cadáver del ‘Jefe de jefes’ de los narcos mexicanos, Beltrán Leyva, en el lugar donde cayó muerto.

Marco Arturo Beltrán Leyva , ‘El Jefe de jefes’, tiene tanta o más custodia policial muerto que vivo. Unos 500 elementos del Ejército mexicano y de la Armada lo custodiaron durante horas en el apartamento de la exclusiva urbanización de la Ciudad de Cuernavaca.

Y después en las instalaciones del Servicio Médico Forense de Morelos por el temor a que sicarios de la organización que dirigió con mano de hierro intentaran rescatar sus restos, no sería la primera vez que los sobrevivientes de una banda intentan recuperar a sus muertos.


Con ello buscan crear dudas sobre sus identidades y enterrarlos donde las autoridades no puedan seguirles el rastro y así pueden ser velados por la familia sin temor a nuevas capturas.

Por eso, y también para evitar una posible venganza, medio millar de uniformados del Ejército y la Policía vigilaban con tanquetas artilladas la sede de la Procuraduría General de Justicia de Morelos, donde ayer reposaban los cadáveres quien fue considerado como uno de los tres ‘barones’ del narcotráfico del país norteamericano y los cuatro lugartenientes. La noche del miércoles emprendieron juntos a golpe de granadas y balas su último y violento viaje al más allá. Al mediodía de ayer, sólo la familia de uno de ellos reclamó el cadáver.

Las autoridades de la Armada de México y de la Procuraduría General de la República (PGR) tampoco tienen prisa por entregarlos.

Según fuentes oficiales, los forenses realizaron la autopsia y tomaron muestras de ADN de ‘El Barbas’, para compararlas con su hermano Alfredo Beltrán Leyva , apodado ‘El Mochomo’, preso en San Diego, California, desde el 2008. No quieren dejar ningún cabo suelto. Buscan certificar la identidad de Beltrán Leyva , no sea que se entierre a un doble, por ejempl

Pasada la sorpresa inicial, trascendió que aunque el asalto se realizó primero por aire, con soldados que se descolgaron desde helicópteros, y luego por tierra, secuaces del líder del cartel del Golfo, atacaron desde un coche a los soldados con granadas. Una vez concluido el largo enfrentamiento, los marinos encontraron los cuerpos de otros dos sicarios, con lo que la «operación limpieza» comenzada en el 2008 acabó con la muerte de siete sicarios muertos, un civil, que vendía tortillas (obleas de harina de trigo o maíz) a domicilio y un policía. Además, tres infantes de marina resultaron heridos.

A la alegría oficial por el éxito de la Armada al descabezar uno de los carteles que más ha contribuido a que la ola de asesinatos y ejecuciones vinculadas al narcotráfico sumen desde el 2006 más de 15.000 víctimas, temen que el próximo ‘capo’ del grupo de los Beltrán Leyva, aliado al cartel del Golfo y a su brazo armado ‘Los Zetas’, sean todavía más sanguinarios.

También prevén una lucha intestina entre los lugartenientes y jefes operativos de la banda: sus jefes de sicarios, Sergio Villarreal Barragán, ‘El Grande’, y Edgar Valdez Villarreal, ‘La Barbie’, porque es rubio y apuesto. También podrían intentar llegar a la jefatura, sus operadores, Alberto Pineda Villa, ‘El Borrado’ y Francisco Hernández García, ‘El 2000

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