Lo que viene después de la “fuga de El Chapo”

“Los mexicanos amanecieron divertidos” el domingo fue un día de fiesta para las memes, circularon miles de ellas con todo tipo de chistes y guasas referidas.
 
A la “fuga de El Chapo” el sentido del humor nacional parece servir como terapia para descargar parte de su furia, pero la triste realidad en que no es gracioso, es más, es un evento verdaderamente dramático para la estabilidad nacional.
 
Ya pasaron eventos verdaderamente desestabilizadores del régimen, en septiembre pasado 43 jóvenes estudiantes “desaparecieron” y el entonces titular de la PGR tras una “inverosímil explicación” acabó diciendo “ya me cansé” sin mayor recato.

 
Frente a los medios nacionales, frente al mundo (que ya en ese momento estaba al pendiente del asunto) estaba cansado y con esa frase circularon miles de memes, se hicieron bromas y burlas del muy indolente señorMurillo Karam.
 
Apareció una investigación periodística que mostró el contubernio, la connivencia de un constructor (beneficiario del régimen peñista) con la señora Angélica Rivera al haberle construido una casa a su gusto, comprado un terreno colindante y entregado en un “contrato de financiamiento” en condiciones muy ventajosas; siguen circulando memes de la “casa blanca” y la catarsis social, descarga la furia contra la corrupción.
 
Fueron “ajusticiados” 22 personas en una acción de la autoridad militar contra “supuestos secuestradores” en Tlatlaya, en un claro agotamiento de la paciencia de las fuerzas armadas respecto de las funciones de seguridad pública que los pusieron a hacer y la descarga de adrenalina social fue también bajo la forma de caricaturizar el evento, de burlarse de ello.
 
El sábado se “fugó” (o lo dejaron salir) el narcotraficante más poderoso del mundo, tras 15 meses de haber sido reprehendido y presentado como el “mayor logro” en materia de seguridad de la presente “administración” y la reacción de la sociedad (de una gran parte de la sociedad) fue como antes el reírse de la situación.
 
Sí, los mexicanos nos divertimos ante la eventualidad de todo tipo de hechos, es más hasta frente a la muerte, el mexicano adopta (quizá como parte de sus muy ancestrales tradiciones) una actitud de burla.
 
Pero la fuga de Archivaldo Guzmán, es en principio algo que puede cambiar el rumbo nacional; pues ya desde hace algunos meses las fuerzas armadas han confrontado de manera directa al cartel Jalisco Nueva Generación, cuando menos en tres eventos recientes, se ha observado una mayor beligerancia de parte de las fuerzas de seguridad, parte del territorio nacional está siendo recuperado por grupos antagónicos a El Chapo y su “liberación” sólo puede causar mayor violencia en algunas zonas del país.
 
Las primeras que lo resentirán serán sin lugar a dudas la zona occidente de México (Jalisco, Colima, Nayarit y norte de Michoacán) y la parte baja del Golfo de México (Veracruz y Tabasco) que es la parte que en principio el CJNG ha avanzado, además El Menchito está guardado (momentáneamente) y puede esperarse un intento de recuperación del Cartel Sinaloa.
 
Más grave que eso, es sin lugar a dudas la venganza que El Chapo pretenderá tomar sobre las estructuras gubernamentales con las que había realizado el trato para mantener su posición de mercado, pues parece que tras su detención, se minaron los mandos y se vulneró la capacidad de operación del grupo.
 
Dicen los que saben de esos asuntos que El Chapo, está muy molesto con Peña Nieto pues este último no cumplió con la palabra empeñada, así que muchos de esos que si saben, consideran que parte del problema apenas empieza y que en un par de meses estaremos nuevamente en una guerra fratricida, en un enfrentamiento frontal entre cárteles y de estos con parte de las fuerzas de seguridad pública local y federal.
 
En esencia, algunos de los grupos criminales más favorecidos por Peña Nieto y las administraciones locales (de todos los partidos políticos) han sobrepasado los niveles previamente acordados con el Cartel Sinaloa y sólo intentará recuperar lo que a su parecer es de él.
 
Pues bien, de presentarse este escenario, en unos seis meses estaremos nuevamente sumidos en niveles de violencia incontrolables y el “gobierno” resentirá, ya no la crítica gentil vía la descarga de la ira de su población mediante la caricia de una burla, sino bajo demanda clara de acción.
 
Ellos, que con su inactividad y en espera de la bonanza de las “reformas estructurales”, ellos que con los niveles de galopante corrupción que han propiciado, ellos que han desgastado al Ejército mexicano mandándolos a hacer una tarea absolutamente improductiva; ellos enfrentarán primero a los cárteles, después a los mexicanos cansados de la violencia y finalmente al Ejército enardecido por su incapacidad.

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