Julieta sabía que un día la asesinaría;“Me va a matar, voy a quedar en manos de él”

Culiacán, Sinaloa.- “Me va a matar, voy a quedar en manos de él”, dijo Julieta Amalia, de 44 años de edad, a un familiar pocos días antes de que su pareja, de nombre Sotero, le arrancara la vida. 

En los últimos días lucía muy delgada, demacrada, traía cicatrices en su cara y en uno de sus brazos, lo que se lo había hecho su pareja con una navaja. Estaba nerviosa, triste y preocupada, cuando, tras dos años, fue con una familiar a contarle todas sus penas.

Todo indica que presentía su muerte, ya que una semana antes de la tragedia fue a visitar a su mamá y a sus cuatro hijos, a quienes también tenía aproximadamente dos años de no ver. Esto se leyó en la audiencia donde se vinculó a proceso por feminicidio agravado a su agresor.

Julieta Amalia fue asesinada a puñaladas en la sala de una vivienda ubicada en la colonia Renato Vega Amador el pasado sábado, a las 10:00 horas de la noche. Las palabras que la sentenciaron a muerte fueron decirle a Sotero: “No me abraces, no me gustan los arrumacos”. Enfurecido, el hombre, que había ingerido bebidas embriagantes y drogas, la corrió de la casa y, como ella no se fue, se molestó y tomó una navaja 007. Mientras ella estaba en un sillón, la agarró por detrás del cuello y, al dejarla inmóvil, la empezó a apuñalar.

De acuerdo a declaraciones de testigos, Sotero era muy celoso y alejó a Julieta de sus seres queridos. Según lo que ella decía, él era bueno mientras estaba sobrio, pero al consumir drogas y alcohol se transformaba en otra persona y la maltrataba.
Antecedentes

Días antes del crimen, Julieta tuvo que ser rescatada por familiares de Sotero para que este no la asfixiara. En esa ocasión ella se fue de su casa y él le quemó toda la ropa, pero ella, después de visitar a algunos de sus familiares, regresó a su tormento. Los pleitos se daban cuando él consumía drogas y alcohol.

Sotero, tras el crimen, quiso burlar a la autoridad diciendo que se encontraba en su casa y un desconocido llegó y los agredió a navajazos, pero luego aceptó ser el responsable. Tras matar a su mujer se dio dos puñaladas en el pecho, pero las lesiones no fueron graves.

Ayer se le vinculó a proceso por feminicidio agravado. Sotero había estado en el penal por violencia familiar y al salir conoció a Julieta.

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