La NARCOGUERRA de los NARCOJUNIOR'S por el mando de los Cárteles: ELLOS SON LOS "SUCESORES DEL NARCO"

Quiénes son las generaciones que toman la herencia del cártel? 

LOS SUCESORES DEL NARCO 

Cada vez más, los hijos de los capos que durante décadas mantuvieron el control de los grupos criminales mexicanos, sobre todo los originarios de Sinaloa, asumen el mando de las organizaciones que fundaron sus padres. 

La ruta generacional ya es un hecho reconocido no solo por el gobierno de México sino también por las agencias de seguridad de los Estados Unidos; los relevos también abarcan a familiares, operadores de muy bajo perfil que entendieron que en el negocio no ser vistos es garantía de sobrevivir más tiempo; ya entraron a escena, algunos están en la mira de las autoridades, otros se caracterizan por la violencia y los menos por mantenerse alejados de los reflectores… son los sucesores del narco. 


Redacción De Primera 

El Flaco, sucesor de Zambada 
De acuerdo con fuentes de seguridad, Ismael Zambada Sicarios, alias El Mayito Flaco, ha tomado el control de las operaciones de la facción del Cártel de Sinaloa que dirige su padre, capo emblemático por ser uno de los hombres que ha permanecido por décadas, trabajando en el bajo perfil con un carácter conciliador. 

A pesar de ser uno de los grupos más golpeados, tanto en arrestos y bajas por muerte, el del Mayo Zambada se mantiene boyante, organizado, con lugartenientes cuyos nombres no son conocidos públicamente, y en parte se debe a la conducción de Zambada Sicairos, según informan fuentes extraoficiales. 

Al hijo del Mayo —el único en libertad— el gobierno estadounidense le puso marcaje desde febrero de 2015, cuando la Fiscalía Federal del Distrito Sur de California dio a conocer que tenía una orden de aprehensión por los cargos de conspiración para introducir drogas a territorio gringo. 

La DEA lo ubica como el coordinador del cártel, en especial encargado de la importación de precursores químicos, la instalación de narcolaboratorios en la zona serrana y el trasiego de las metanfetaminas a la frontera, en donde sus socios se encargan de trasladarla hasta los compradores al mayoreo de la Unión Americana. Bautizado así como una nueva especie de “King of ice” (rey del hielo) a la manera en que lo hacía Ignacio “Nacho” Coronel. 

Pero si ya desde entonces poco se conocía del Flaco —apodado así en contraposición a su medio hermano, Ismael Zambada Imperial, El Gordo—, luego de ser fichado por la agencia Antidrogas y de tener en el país una orden de aprehensión con fines de extradición, se volvió un fantasma. 

De su presencia y hasta de su existencia solo se ha podido especular, pues la única fotografía conocida es la dada a conocer por la Fiscalía de San Diego. Se dijo que estuvo con el Mayo en noviembre de 2014 en que el Mayito Gordo fue detenido en El Salado, sindicatura de donde son originarios los Zambada. 

Se dijo que logró escapar de un operativo en Durango, en donde fue arrestado uno de sus brazos derechos, Inés Enrique Torres Acosta, el Kiki Torres, hijo del finado Manuel Torres Félix, El Ondeado. Se dijo que también estuvo presente en la fiesta que terminó en guerra entre la célula de Los Ántrax y elementos del Ejército, en donde murió René Velázquez Valenzuela, El Sargento Phoenix, y salió herido José Carlos López Alanís, El Cali. 

Y es que, según información obtenida, El Cali llegó a líder de Los Ántrax cuando José Rodrigo Aréchiga Gamboa, El Chino Ántrax, fue detenido y el Mayito Flaco decidió que López Alanís, quien se desempeñaba como su escolta, asumiera el mando del brazo armado del cártel. 

Así, dentro y fuera de la facción del Mayo, no hay nadie quien le pueda discutir el poder a Zambada Sicairos. Fuera de la organización no se le adjudican rencillas con otros líderes del narcotráfico. 

El Mini Lic, de júnior a coordinador 
Dámaso López Serrano, El Mini Lic, también ya se le conoce como el futuro sucesor de Dámaso López Núñez, El Licenciado, porque de acuerdo con fuentes de la PGR sigue siendo éste quien controla la facción que ha construido en los últimos 15 años, al principio en mancuerna con Joaquín “El Chapo” Guzmán, y en la última época de manera independiente. 

Del Mini Licenciado se le conocían sus correrías por bares, antros y sitios públicos en los que era visto derrochando, pero tras la aprehensión del Chapo en Mazatlán, en febrero de 2014, así como una sobreexposición mediática en las redes sociales, su figura pasó al bajo perfil. 

Medios como el semanario Zeta Tijuana le atribuyen al hijo del Licenciado la fundación del grupo de sicarios Fuerzas Especiales Dámaso, quienes se encargan de guerrear contra los grupos locales de narcomenudistas en Baja California Sur, plaza peleada continuamente por el clan de la sindicatura de Eldorado. 

En diciembre de 2015, un juez de distrito en Culiacán desestimó un recurso de amparo que interpuso López Serrano contra posibles órdenes de aprehensión o de presentación en su contra. 

“Señalo tener conocimiento de que elementos militares adscritos a la Secretaría de Marina arribaron a la ciudad de Culiacán, Sinaloa, con el fin de llevar a cabo operativos tendientes a capturarme, por existir creo, supuesta información falsa que me vincula como parte de una asociación criminal”, se lee en el expediente. 

La última vez que se supo de un operativo en su contra fue en marzo de este año cuando la Marina intentó detenerlo junto con su padre en una finca Los Huertos del Pedregal, ubicada en Culiacancito, mientras celebraban el cumpleaños de uno de sus hijos. 

Los Menores 
Ni el gobierno estadounidense ni la Procuraduría General de la República han puesto en duda el liderazgo de los hijos de Joaquín Guzmán Loera en el Cártel de Sinaloa, sobre todo después del secuestro y posterior liberación de Iván Archivaldo y Alfredo Guzmán Salazar en Puerto Vallarta, Jalisco, y el ataque al convoy militar que dejó un saldo de cinco soldados muertos y diez más heridos. 

De manera emergente, el liderazgo de Aureliano Guzmán Loera, El Guano, también surgió a partir de que los Beltrán Leyva, con Alfredo Beltrán Guzmán, El Mochomito, a la cabeza le declararon la guerra en la sierra de Badiraguato. 

Las secuelas del choque entre la familia Guzmán y los Beltrán todavía sigue recorriendo palmo a palmo la zona serrana y en algunas ciudades, como Culiacán y Mazatlán. 

En las últimas semanas, de acuerdo con fuentes de la Marina, los Chapitos o “Los Menores” se han replegado fuera de la ciudad, sobre todo luego de la captura de hombres allegados a Iván Archivaldo, como lo es Krissam Espinoza Ojeda, alias El 300, uno de los pistoleros de su confianza, y de uno de sus jefes de seguridad, Armando Russell García, alias El Bob Esponja. 

El reclamo de Los Menores a los otros lugartenientes del Chapo ha ocasionado fuertes rencillas en disputa por territorios y por el mercado de las drogas al menudeo. 

También la cacería del gobierno federal por la emboscada al Ejército ocasionó que el grupo de los Guzmán pasaran a un bajo perfil, al ser detenidos pistoleros de células como Los Chimalis, brazo armado bajo las órdenes de Iván Archivaldo, así como el decomiso de vehículos de lujo, armamento y propiedades que usaban estas personas. 

Sin embargo, la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada evitó identificar de un grupo específico a los hombres detenidos en octubre pasado. 

En Mazatlán, informes extraoficiales señalan que la ola de asesinatos no solo era de parte de los Beltrán Leyva, sino también de Los Menores, que buscan alianzas entre las células locales para seguir controlando el narcomenudeo, que, a decir de la Procuraduría estatal, “es la caja chica” de los grupos criminales, con la cual pagan a puchadores, halcones y a la maquinaria de guerra. 

El Mochomito 
Del único del clan de los hermanos Beltrán Leyva, originario de la comunidad de La Palma, Badiraguato, que tiene un hijo que retomó la herencia criminal es Alfredo, El Mochomo —hoy a punto de ser sentenciado en la Corte Federal de Columbia tras declararse culpable de narcotráfico—. 

Alfredo Beltrán Guzmán es apodado además de El Mochomito, en franca referencia a su padre, El Dos Banderas, por tener los apellidos en disputa: Beltrán y Guzmán. Por eso, Marcos Arturo, El Barbas, se refería al Chapo de manera despectiva como “la prima”. 

El Dos Banderas tenía un hermano, de nombre Saltiel Beltrán, quien presuntamente fue privado de la libertad desde hace años, y no se conoce su paradero. 

Al Mochomito la familia Guzmán lo había adoptado desde siempre, le había dado cobijo, y no se creía que en algún momento se confrontaría con los de La Tuna. 

Sin embargo, sobrevino el asesinato de su abuelo, don Ernesto Guzmán Hidalgo, padre de Patricia Guzmán Núñez. Operando sobre todo en Huixiopa, otrora territorio de los Esparragoza Moreno por ser pueblo natal de El Azul, la gente del Mochomito intentó arrebatar la plaza al Guano a sangre y fuego. 

Así se supo que Beltrán Guzmán era el heredero natural del clan de la Palma, así como de la fortuna que los hermanos forjaron a lo largo de 20 años de operar el narcotráfico en el país, hasta alcanzar a corromper las más altas esferas del gobierno federal en los sexenios de Vicente Fox Quezada y Felipe Calderón Hinojosa. 

El Mochomito demostró que ya no solo Fausto Isidro Meza Flores, El Chapo Isidro, era el relevo criminal, y aunque más allá de ciertas zonas de influencia en Badiraguato, Culiacán y la zona sur del estado, no se le conoce más territorio en pugna. 

El Cesarín y Juan Carrillo Leyva 
Con el arresto de Vicente Carrillo Fuentes, El Viceroy, en Coahuila en octubre de 2014, se pensó que la dinastía oriunda de El Guamuchilito, Navolato, se había ido a pique, pero de acuerdo con fuentes del gobierno federal todavía se mantiene en escena Julio César Carrillo Leyva, El Cesarín, hijo de Amado Carrillo Fuentes, El Señor de los Cielos. También se le ubica a otro de sus hermanos, de nombre Juan Carrillo Leyva como el sucesor del grupo criminal del Cártel de Juárez. 

Y aunque en Navolato se les conocía desde adolescentes, en la actualidad son de los herederos de la familia que prefieren también el bajo perfil, pues se dice que esporádicamente acuden tanto a su tierra natal como a Culiacán, organizan fiestas y se reúnen con hijos de otros capos sin mayor problema. 

Tanto Julio César como Juan son hermanos de Vicente, quien actualmente se encuentra preso por delitos de lavado de dinero, y era el mayor de los Carrillo Leyva. La información que se tiene sobre los sucesores de los Carrillo Fuentes es que comenzaron a operar al lado del Viceroy, en el momento en que en Chihuahua y Coahuila se libraba la guerra por obtener la frontera y su tráfico de drogas. 

Junto con su tío, fueron parte clave en el relevo generacional que se llevó a cabo en este grupo que todavía opera en la frontera, pero sin levantar sospechas pues la guerra de cárteles diezmó a los ejércitos de sicarios que pagaron con sangre. 

Actualmente si bien Navolato está repartido entre los grupos del Cártel de Sinaloa, como los Dámaso y los Menores, no se confrontan con los sucesores de la familia de El Guamuchilito. 

Los otros clanes, los otros sucesores 
Víctor Emilio Cázares Salazar había fundado un imperio criminal al que no se le hacía ruido mediático sino a partir del 2007 en que él y su familia comenzaron a ser fichados por el gobierno de Estados Unidos. 

Aunque era ubicado como subordinado del Chapo y el Mayo, en realidad controlaba su propia facción al igual que Ignacio Coronel Villarreal, e igual que Nacho le gustaba ser poco visto y poco mencionado en las noticias. 

Actualmente Víctor Emilio se declaró culpable en una corte federal de California, y fue sentenciado a 15 años de prisión y a pagar una multa de diez millones de dólares, con la posibilidad de reducir su condena de colaborar con el Departamento de Justicia aportando información sobre sus socios. 

En torno a su sucesor, las autoridades ubican a uno de sus hijos, Víctor Emilio Cázares Júnior, quien es un joven de poco más de 20 años conocido en el mundo del hampa por su tranquilidad. 

En cambio, quienes se ocuparon de continuar los negocios familiares por el lado de los Coronel Villarreal fueron sus sobrinos, los Carrasco Coronel, uno de ellos, Javier, detenido a principios de noviembre cerca de la ciudad de Culiacán. 

La Policía Federal ubicó a Javier Carrasco Coronel como uno de los sucesores de Nacho, y le atribuyó como jefe de plaza del grupo delictivo La Corona, que surgió tras la muerte de El Rey del Ice en Zapopan y la ruptura con el grupo de Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho. 

A Carrasco Coronel las “líneas de investigación permitieron conocer que presuntamente se dedicaba al tráfico de drogas hacia los Estados Unidos de América, así como de realizar secuestros en agravio de empresarios y comerciantes del estado de Jalisco, así como de integrantes de grupos rivales”. 

Uno de sus hermanos, Ángel Carrasco Coronel, fue detenido en 2013 también entre Culiacán y Tamazula, Durango, tras un enfrentamiento con elementos del Ejército Mexicano. 

“El Changel” fue herido de gravedad y estuvo internado en el hospital del Issste de esta capital, hasta que una vez reestablecido fue trasladado al hospital militar de la Ciudad de México, a disposición de la SEIDO. 

Este grupo sucesor de Nacho operaba según la PGR en Durango, Jalisco y Colima. 

En cambio, poco se conoce de los sucesores de Juan José Esparragoza Moreno, El Azul, quien presuntamente murió de un infarto en mayo de 

2014 en un hospital de Guadalajara Uno de sus hijos, Juan José Esparragoza Jiménez, fue detenido en Culiacán a los meses. 

Al Azul se le conoce otro hijo como Juan Ignacio Esparragoza y Cristian Esparragoza, aunque las autoridades no han dicho si retomaron la línea criminal que dejó vacía Juan José tras su supuesta desaparición, ya que oficialmente para el gobierno mexicano y estadounidense, no hay confirmación de su deceso.

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