CAZAN NARCOS A POLICÍAS....UN ALTAR ESPERA A YOSIMAR Y EL COMANDANTE INDIO

Culiacán, Sin.-La cacería en contra de los agentes de la Policía Municipal de Culiacán se mantiene de un modo violento, tan solo el domingo 19 de febrero pasado dos comandantes, uno de ellos del Grupo Élite, fueron asesinados a mansalva.

Se trata del comandante Jorge Eusebio Soto Sauceda, quien también era uno de los hombrescercanos al supervisor operativo Israel Ruiz Félix, el comandante Indio. Soto Sauceda fue privado de la libertad cuando circulaba en un Toyota Corolla, y su cuerpo fue localizado horas más tarde en las cribas de San Pedro, Navolato, a un lado de un campamento clandestino de “ordeñadores” degasolina.

Según informes de seguridad, era uno de los policías que permaneció 5 semanas en entrenamiento en el centro de adiestramiento de la SEDENA en el estado de Tlaxcala. Ya lo estaban esperando para cazarlo.


El segundo hecho que sacudió la seguridad fue el asesinato del comandante Jesús de José Ríos, de 56 años, quien en el 2013 había sido condecorado como el Policía del Año. A él lo alcanzaron lasbalas cuando circulaba en una camioneta Ford color roja modelo 1993 por una de las calles de Culiacancito. Más de cien tiros le dieron con fusiles AK-47.

Ya se cumplió un mes del “levantón” del comandante Israel Ruiz y casi de los agentes José Antonio Saavedra Ortega y Reyes Yosimar García Cruz. Sus familiares, desesperados, salieron a los medios de comunicación para clamar para que fueran liberados.

“Porque vivos se los llevaron y vivos los queremos”, sentenció la madre de Yosimar García.

Aunque la Procuraduría General de Justicia aseguró que los policías no tienen vínculos con el crimen organizado, lo cierto es que fuentes extraoficiales señalaron que los eventos violentos llevan la marca inequívoca de que fueron ejecutados por pistoleros del narco.

UN ALTAR ESPERA A YOSIMAR

Yosimar ya estaba comprometido para en mayo próximo contraer matrimonio con su novia, pero desde el 23 de enero esos sueños permanecen truncados.

Ese lunes había salido del trabajo, como agente está asignado al sector de Las Quintas, y se disponía a bañarse en su domicilio de la colonia Infonavit Humaya.

La desgracia llegó en forma de toquidos en la puerta, pero antes habían preguntado a la dependienta de la florería contigua por él. Preguntaron utilizando su nombre, por lo que a la joven no le preocupó.

“Quienes fueron ya lo conocían, porque dijeron su nombre”, dice la madre del policía.

Cuando uno de los pistoleros lo vio, gritó: “ese de lentes es”. Y se fueron encima. Lo sacaron violentamente en ropa interior. No alcanzó a ducharse. Eran alrededor de cinco jóvenes con pañoletas y capuchas.

“No se resistió, a lo mejor porque pensó que estábamos ahí y podrían hacerle daño a alguien más”, comenta.

Desde entonces no sabe nada. “Las autoridades no nos quieren recibir, nada más nos dicen esperen, esperen, esperen, ¿y qué vamos a esperar? ¿encontrarlos muertos?”.

Yosimar nunca se cuidaba de nada, era un joven tranquilo, por eso a su madre y sus hermanos les parece imposible lo que sucedió.

Y más la insensibilidad. Cuenta que al principio acudió con el subdirector de la Municipal, y como tratando de evadir el asunto le dijo que podía seguir cobrando las quincenas de su hijo.

“Me dijo que él no sabía nada, que apenas tenía dos días en el cargo, y nos mandó con el secretario, y luego con el subprocurador, pero no hemos visto resultados ni información de que en verdad los buscan”, puntualiza.

El rostro de la mujer se ve cansado, atribulado, por las noches de espera. En casa de Yosimar siempre lo esperan, esperan para que en mayo próximo cumpla su promesa en el altar.

EL COMANDANTE INDIO

De 40 años, Israel Ruiz Félix ya tenía 22 años de servicio y soñaba con dentro de 3 años jubilarse al cumplir los 25 que pide actualmente la ley de seguridad pública.

Tenía pocos meses que se había regresado a vivir a la casa de sus padres en la colonia Estela Ortiz de Toledo, luego de una dolorosa separación matrimonial.

“Mi hermano es una persona seria, y la verdad bien entregada a su trabajo, él era supervisor operativo, puesto que alcanzó a base de trabajo y esfuerzo”, narra uno de sus hermanos.

Dice que uno de sus mejores amigos era Yosimar, con quien tenía una relación de amistad más allá del trabajo.

Sobre algún temor por su responsabilidad en la Municipal, Israel nunca comentó nada, ni siquiera tu tuviera miedo.

“Él dejaba su pistola en la casa, y andaba por toda la casa sin armas, sin nada, como cualquier persona fuera de su trabajo, era una persona calmada, toda la vida lo conocí y no le conocí ningún problema, nada en lo absoluto”, refiere.

Lo que también duele, expresa el familiar, es que casi un mes después el gobierno se muestra insensible.

“Nosotros ya estamos desesperados, queremos respuestas, que en verdad lo busquen, que no nos digan que lo están buscando nada más y no nos dan indicio de nada, un avance, nada absolutamente nada”, señala angustiado.

“Son insensibles al dolor de las familias, porque nadie nos ha dado la cara bien, solamente el subprocurador pero igual, ningún indicio, ningún avance, absolutamente nada”, abunda.

SAAVEDRA, 12 AÑOS DE POLICÍA

La historia de José Antonio Saavedra no es muy diferente. También dedicado a su trabajo como policía desde hace 12 años, su familia también espera su llegada todos los días.

Tiene dos hijos menores de edad, una niña de 12 años que nació cuando empezó a trabajar deagente, y otro niño de 9 años. Todos los días preguntan por él, pero no les han querido decir lo que en verdad pasa.

“Sus papás realmente se ponen muy mal y los niños preguntan por el todos los días, pero pues se les da otro tipo de manejo a ellos, para no involucrarlos en lo que pasa”, apunta el familiar.

José Antonio fue privado de la libertad cuando salía también de su trabajo, y se dirigía en su camioneta Ford Explorer color verde rumbo a su casa en el fraccionamiento Costa del Sol.

La unidad apareció abandonada tres semanas después, sin que la Procuraduría les dé una explicación o indicios sobre el paradero de José Antonio.

 “Mi hermano es una persona muy tranquila, no se metía con nadie, igual iba a su casa ya a descasar”, señala.

Y sobre todo una petición:

“Lo que les pedimos a las personas que lo tienen nada más que nos lo regresen, que no tenemos nada en contra de ellos, simplemente que ellos también tienen familia que los esperan, que es muyangustioso estar esperando, saber cómo los tienen o que les estarán haciendo, y mientras el gobernador o el secretario de seguridad pública municipal o el procurador no hagan nada, pues no hay ningún avance”.

Sobre su forma de ser en familia, nunca mostró problemas de ninguna índole.

“Nunca tuvo problemas, siempre iba de su casa al trabajo, del trabajo a la casa con su mamá, pero pues hasta ahí, nunca se anduvo escondiendo ni nada”, apunta.

Plantados por Quirino y Gonzalo

La mañana en que las tres familias acudieron para que el gobernador Quirino Ordaz Coppel los recibiera simplemente les dijeron que no contaba con agenda. El secretario general de gobierno les avisó primero que sí, pero más tarde que siempre no tenía tiempo.

“Nos dicen que no está, o que su agenda está muy llena, que no nos puede atender, nos dijeron que nos iba a atender el secretario de gobernación el día de hoy a las siete de la tarde, pero nos hablaron que siempre no, que hasta la próxima semana, que su agenda está llena y tuvo que cambiar y a lo que vemos que para ellos la vida de los policías no es  prioridad”, criticaron.

A pesar de que el discurso del gobierno es de darle todas las facilidades a los  policías, incluso ahora que se están mandando a entrenar con las Fuerzas Armadas, las familias lo único que observan es un doble discurso. Al final, a un mes, las autoridades han demostrado poco interés en sus casos.

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