Osiel Cardenas Guillén el capo que debe 20 MDD y no tiene para pagar

San Antonio, Texas.- De acuerdo con información de la Corte de Distrito del Sureste de Texas, con sede en San Antonio, el otrora capo del narcotráfico, Osiel Cárdenas Guillén, tiene pendientes por pagar al Gobierno de Estados Unidos, 20.4 millones de dólares.

El 25 de febrero de 2010 le fue dictada sentencia de 25 años de prisión por tráfico de drogas, lavado de dinero e intento de asesinato de agentes federales estadunidenses, por lo cual tiempo atrás se había comprometido a entregar 50 millones de dólares.

Durante los años al frente del cártel del Golfo en el norte de México, se registraron cruentos enfrentamientos, en especial en ciudades de la frontera tamaulipeca.

Actualizado al 1 de marzo pasado, Cárdenas Guillén ha entregado 29 millones 534 mil 830 dólares del acuerdo pactado en julio de 2009, luego de dos años de su extradición a la Unión Americana. Su arresto ocurrió en 2003, tras un intenso enfrentamiento con elementos de la Sedena.

El problema que ahora enfrentan las autoridades federales estadunidenses, es que el capo se ha quedado sin poder en ambos lados de la frontera y no tendrían forma de obtener los 20 millones 465 mil 170 dólares restantes, cuando aún le quedan ocho años en prisión.

Tácticas de guerra

Una investigación realizada por el diario The Dallas Morning News, señala que tras la declaración de culpabilidad acordada entre Osiel Cárdenas Guillén y el Gobierno de Estados Unidos surgió una violenta ruptura entre dos cárteles, que condujo a la muerte de miles de personas en México y a lo largo de la frontera con Texas.

La investigación sobre el acuerdo entre el líder del Cártel del Golfo y EU está basada en cientos de documentos confidenciales de la Corte, entrevistas con funcionarios de ambos gobiernos, informantes confidenciales y exmiembros de ambos cárteles.

Las declaraciones proveen un vistazo a la estrategia y tácticas usadas en la guerra contra las drogas en ambos lados de la frontera, así como de las operaciones y cambiante dinámica de los cárteles.

En julio de 2009, Cárdenas Guillén acordó declararse culpable, en la corte federal con sede en el sureste de Texas, de tráfico de drogas, lavado de dinero e intento de asesinato de agentes federales estadunidenses.

En el marco del acuerdo, que en ese momento estaba sellado, Cárdenas Guillén prometió entregar los 50 millones de dólares.

“Los 50 millones de dólares confiscados consistían no sólo en dinero en efectivo sino también en ranchos y aeronaves. 

“Gran parte del dinero en efectivo fue extraído de búnkers en México y transportado a través de la frontera en la cajuela de un automóvil en 2008 y 2009”, citó el periódico estadunidense.

Falla negociación

A Cárdenas se le dictó una sentencia relativamente baja, de 25 años de cárcel, al comienzo de 2010.

Según The Dallas Morning News, grupos contrarios pensaban que el envío de dinero le daría derecho a Cárdenas Guillén a una temprana liberación.

La tensión entre ambos cárteles había escalado tras el arresto de Cárdenas, y su antiguo brazoarmado se había convertido en una auténtica organización criminal al momento de su sentencia.

Cuando este descubrió que había estado entregando información al Gobierno de Estados Unidos, declaró la guerra al grupo de Cárdenas Guillén, por lo que consideró traición.

El conflicto provocó una explosión de violencia a lo largo de la frontera con Texas, según funcionarios estadunidenses con conocimiento del acuerdo.

El intermediario

Juan Jesús Guerrero Chapa, abogado y confidente de Cárdenas Guillén, supervisó el cobro y transferencia de activos.

Guerrero Chapa aportó un gran volumen de información al Gobierno estadunidense a nombre del capo, mientras presuntamente continuaba su participación en el comercio de droga.

El abogado fue rastreado y asesinado en 2013 por un pistolero enmascarado mientras hacíacompras con su esposa en Southlake, un suburbio de Dallas, donde tenía una casa.

Un abogado de uno de los acusados declaró en documentos judiciales que Guerrero Chapa era “de facto” jefe del cártel y que continuó su asociación con empresas criminales hasta su muerte.

Efecto secundario

Conforme a lo investigado por medios texanos, varios funcionarios estadunidenses se encuentran profundamente divididos sobre su papel en el caso de Cárdenas.

Por un lado, algunos opinan que la sentencia negociada les facilitó una gran cantidad de información, que debilitó a los cárteles de la frontera noreste de México, pero otros lamentan el efecto no intencional que la intervención de EU tuvo en la sociedad.

“Todos pensábamos que estábamos haciendo lo correcto, pero la verdad es que no previmos la violencia, y eso nos pesa”, señaló a The Dallas Morning News un agente federal que no estaba autorizado para hablar públicamente.

“No entendimos la dinámica en el campo... y mucha gente murió, muchos inocentes”, afirmó. (Con información de Dallas Morning News/San Antonio Express News)

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