Disputa entre células del Cártel de Sinaloa, trasfondo de triple ejecución en Mexicali

El Merendero Manuets está ubicado en una “zona segura” de Mexicali, cerca de la Casa de Gobierno, es uno de los lugares emblemáticos y tradicionales de la clase media alta, su amplio estacionamiento se llenaba noche a noche de jóvenes que departían, bebían y comían ahí al aire libre.

Testigos consultados, comentaron que pese a los constantes rondines policíacos, meses atrás se fue perdiendo la tranquilidad en el merendero, explicaron que los jueves era los días en los que el ambiente se ponía más “denso”, con jóvenes en camionetas y canciones “alteradas”, corridos dedicados a narcotraficantes, que hablan de violencia, homicidios y secuestros.

Nadie hizo nada al respecto y, el jueves 11 de mayo a las 11:20 de la noche, el sonido de las balas de una pistola tipo escuadra calibre 9 milímetros llenó de caos la zona dentro y fuera del inmueble, dos hombres cayeron muertos, dos mujeres y otro joven fueron heridos, y el desconcierto impidió que los presentes pudieran dar una media filiación del atacante, todas las primeras declaraciones se contradecían entre sí.


En unas versiones el matón salía del lugar escapando por la calle Lerdo abordando un Mustang rojo a toda velocidad, y después los testigos hablaron de un Honda, minutos más tarde los testigos mencionaron otro tipo de vehículo, y al final los diferentes dichos solo coincidieron en el color.

La ausencia de cámaras de seguridad en la zona tampoco ayudó a los investigadores, porque el equipo de vigilancia más cercano se localizó a tres cuadras, sobre el Bulevar Justo Sierra y por Reforma.

La Ejecución 

Resultado de las investigaciones y testimonios de personas que se encontraban en el lugar, la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) sostiene la teoría de que Sergio Quintero Quevedo alias “Rafael Cruz Cruz”, “El Zorro” y/o “El Manitas”, de 33 años de edad, uno de los hombres asesinados en el merendero, era el objetivo principal de los homicidas.


Victima en el estacionamiento del merendero; Sergio Quintero Quevedo

Debido a las posiciones, a las condiciones en las que fueron localizados los cuerpos y el testimonio de algunos comensales, los investigadores dedujeron que Quintero iba acompañado de otro hombre, el cual tenía una relación “cercana” con Suggey Jazmín Cervantes Pacheco, de 20 años de edad, la joven mujer baleada que murió en el hospital.

Los testimonios indican que Quintero logró reconocer a su atacante, porque tomó a Suggey como escudo cuando inició la balacera, posteriormente intentó huir, pero recibió dos balazos en la espalda, provocando su muerte casi instantáneamente.

En total fueron 15 casquillos los que fueron localizados en el lugar, mismos que fueron detonados uno tras otros mientras el atacante avanzaba hacia su objetivo.

Suggey solo recibió un impacto, que le atravesó el tórax desde el costado, saliendo la bala nuevamente del otro lado impactándose en el antebrazo, por ello se especuló sobre varias heridas. Logró sobrevivir al impacto de bala, por lo que fue trasladada al Hospital Al Mater por algunos amigos, pero minutos después fue reportada muerta.

La joven era estudiante de la Universidad de Durango en la licenciatura en Nutrición. Sin embargo, en los primeros datos de la investigación de la PGJE trascendió que trabajaba en un conocido bar en Tijuana, donde pudo conocer a Quintero y su otro acompañante. La joven recientemente se había sometido a una cirugía estética de senos.

Del joven que acompañaba a Quintero nada se sabe, solo que logró escapar del lugar. Versiones extraoficiales proporcionadas en medio de la confusión, indican que salió corriendo cargando el arma de Quintero de la que se encontró solo la montura, la cual se mantenía oculta en un compartimento escondido en su vehículo a la altura del descansabrazos del lado del piloto.

Del atacante, la versión oficial solo identifica a un varón quien disparó a escasos metros de las víctimas, de su huida, la hipótesis señala que brincó el cerco del establecimiento para escapar en el vehículo rojo.

En el enfrentamiento también falleció José Gastón López Navarrete, de 19 años de edad, era estudiante del segundo semestre de la licenciatura en Derecho en la Universidad CETYS, Campus Mexicali; era hijo de un reconocido abogado de la localidad y hasta el momento se ha determinado que el muchacho se encontraba en el lugar y momento equivocado, cuando recibió el impacto de una bala estaba agachado, y por la posición le penetró estómago y tórax.

Otras dos personas resultaron lesionadas con heridas muy leves, luego de ser cuestionados por la autoridad los descartaron como participantes, así como a una persona que tras el pavor de los disparos salió corriendo del lugar a toda velocidad, por lo que fue detenido por agentes municipales, luego de un largo interrogatorio fue puesto en calidad de testigo ante la PGJE, que de igual manera descartó cualquier vínculo con el homicidio. Debido al actuar policiaco, corrió la versión en redes sociales de que habían detenido a un supuesto agresor por la confusión en ese momento.

“El Zorro” y/o “El Manitas”

Sergio Quintero Quevedo alias “Rafael Cruz Cruz”, “El Zorro” y/o “El Manitas”, objetivo del ataque, fue identificado al principio como Rafael Cruz Cruz debido a una licencia falsa de conducir que traía entre sus pertenencias.

Finalmente, en el Servicio Médico Forense, Quintero fue reconocido plenamente por su hermana, quien se identificó y se presentó para llevarse el cuerpo a Sinaloa, dijo.

De acuerdo al dictamen forense, “El Zorro” recibió dos impactos de bala en el tórax, uno con entrada y salida y otro de entrada, ambos por la espalda, los impactos fueron realizados a una distancia mayor de los 60 centímetros, ya que no presentaban huellas de pólvora.

Los reportes ministeriales indican este hombre asesinado a balazos era originario de Sinaloa, pero vivió un tiempo en Sonora, donde se le vincula con el homicidio en Hermosillo de un joven de 21 años, de nombre Francisco López Ibarra, de 21 años, supuesto hermano de Rodolfo López Ibarra “El Nito Amezcua”, presunto jefe de la plaza de los hermanos Beltrán Leyva. Al momento de ese homicidio, “El Zorro” tenía 17 años.

De su presencia en Baja California, las áreas de inteligencia del Consejo Estatal de Seguridad Pública refieren que Quintero Quevedo operaba criminalmente para el Cártel de Sinaloa.

Lo relacionaron con la célula encabezada en Mexicali por un hombre apodado “El Ruso”, grupo que en meses recientes ha tenido como objetivo crear una nueva ruta para el trasiego de drogas hacia California.

Detallaron los investigadores que Quintero armó una célula de seis a siete sicarios quienes empezaron a hacer limpia desde octubre de 2016, lo que habría molestado a la célula del mismo cártel, pero encabezada por Luis Fernando Castro Villa y/o Cenobio Flores Pacho “El Checo”, quien ha liderado el tráfico en Mexicali en las últimas dos décadas.



Los grupos de inteligencia del Grupo de Coordinación tenían “El Manitas” -como operador de “El Ruso”- identificado como cabecilla en la venta y trasiego de droga en la Zona Poniente de Mexicali y el Valle, principalmente en las áreas entre los ejidos Tamaulipas y Sinaloa, donde se encargaban de bajar las avionetas con enervantes.

Apenas en marzo, el joven Quintero fue detenido por la Policía Federal, quienes ya conocían de sus actividades ilícitas, sin embargo, fue liberado porque no le encontraron en posesión de armas o drogas, solo lo presentaron por el delito de contrabando equiparado porque circulaba en un vehículo con placas de Estados Unidos.

Protegido de la justicia

En el año 2000, pese a ser señalado por el entonces procurador de Justicia de Sonora, Miguel Ángel Cortés Ibarra, como autor material del homicidio del joven López Ibarra, a la fecha de su homicidio, Sergio Quintero no contaba con orden de presentación o aprehensión en su contra.

De igual manera en 2010 se le vinculó al decomiso de una tonelada de marihuana y siete armas largas en el Valle de Mexicali, ocurrido aparentemente en el Rancho La Quemada, sin embargo, nuevamente logró evadir a la justicia, sin que su nombre quedara registrado oficialmente en el expediente criminal.

Desde septiembre de 2016, las áreas de inteligencia ubicaron a Quintero Quevedo “El Manitas” como parte del grupo delictivo que inició la “limpia” para una nueva ruta de trasiego de droga, por ello la PGJE lo vincula como posible responsable de los asesinatos de cuatro personas, cuyos cuerpos fueron localizados calcinados en un período de 15 días durante ese mes.

El primero de ellos fue el único que se logró identificar, se localizó el 27 de septiembre de 2016 a un costado de un dren en el fraccionamiento Ángeles de Puebla, identificado como Juan Alberto Contreras Bernal, de 17 años de edad.

Los otros cuerpos fueron localizados en el Ejido Guadalajara y Colonia Abasolo, finalmente, el 11 de octubre de ese año fue localizado el cuarto, se trata de una persona ubicada en el asiento del copiloto de un vehículo Toyota de reciente modelo en la colonia Granjas de Valle Verde, a la cual le prendieron fuego.

En ese tiempo el jefe de la Dirección de Seguridad Pública Municipal, Alejandro Monreal, señaló que los culpables posiblemente venían de fuera de la ciudad con el único objetivo de ejecutar.

Los días contados

Las mismas investigaciones al interior del Grupo Coordinación apuntan a que “El Zorro” y/o “El Manitas” sabía que estaba amenazado de muerte por las pugnas al interior del Cártel de Sinaloa y que tiempo atrás la célula rival había dado la orden de ejecutarlo, de ahí su reacción inmediata de protegerse cuando fue atacado.

Fue el 21 de marzo del año 2017, cuando dos presuntos asaltantes fueron abatidos por agentes de la Dirección de Seguridad Pública Municipal de Mexicali, la primera versión que se dio fue los dos hombres intentaron robar a un tercero cuando se toparon y fueron interrumpidos por agentes municipales.

En aquel entonces solo se informó el nombre de uno de los agresores, Alejandro Ramírez Félix, de 38 años de edad, quien tenía con un amplio historial delictivo por robos violentos en Tijuana. Según las indagatorias de la Procuraduría del Estado, estos sicarios abatidos habían llegado a Mexicali con el objetivo de ejecutar a Quintero Quevedo.

Consternación

El ataque a balazos en el Merendero Manuets, ubicado a cinco cuadras de la Casa de Gobierno que actualmente ocupan Francisco Vega de Lamadrid y su familia, a una de la residencia del ex gobernador Eugenio Elorduy Walther y a una distancia similar a la del alcalde Gustavo Sánchez, fue una estocada a la vieja clase política de Mexicali, en su zona “segura”, frecuentado por gran cantidad de funcionarios y ex funcionarios de todos los partidos políticos.

El incidente causó consternación en Mexicali luego de que dos de las personas que fallecieron fueron estudiantes aparentemente sin vínculos con el homicida, por lo que las universidades CETYS y Universidad de Durango expresaron su pésame en desplegados por separado debido a los trágicos acontecimientos ocurridos.

Por parte del Consejo Coordinador Empresarial, la exigencia fue de que regresara el Ejército a las calles, así lo informó Federico Díaz Gallego, representante de los empresarios en Mexicali, quien pidió la presencia de los militares ante los últimos acontecimientos y el alza en homicidios en la capital del Estado.

“Nos está rebasando la problemática de inseguridad en el Estado, también en el país pero se está recrudeciendo en el Estado, nos dice la autoridad de que es ajuste de cuentas, que se están peleando las plazas pero ése no es pretexto”, sentenció Díaz Gallego.

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