Festejo religioso en Puebla termina en 14 muertos, 11 eran niños

La celebración del Santo Patrono San Isidro Labrador terminó en tragedia en una comunidad del municipio de Chilchota: 14 habitantes muertos (11 eran menores de 4 a 15 años) y una treintena de heridos.

La noche del lunes, en la comunidad de San Isidro, docenas de sus habitantes trasladaban al Santo Patrono de la casa del mayordomo de las festividades del año anterior a la casa del nuevo anfitrión cuando un cohetón fue a parar a un almacén de pirotecnia.

La explosión destruyó en su totalidad la vivienda donde se congregaban los fieles católicos del pequeño pueblo de calles de tierra, lo que dejó en el lugar nueve personas fallecidas y cinco más murieron en hospitales cercanos (cuatro en el hospital de Quimixtlán y uno más en el nosocomio de Guadalupe Victoria).

Los pobladores, quienes realizaban los preparativos para la fiesta patronal del 15 de mayo, trasladaron a los heridos en camionetas a distintos hospitales de la zona; en tanto, las autoridades estatales enviaron apoyo.

De los 30 lesionados, según información oficial, 22 presentan traumatismo craneoencefálico severo, quemaduras de tercer grado y fracturas en extremidades inferiores, por lo que son considerados graves.

Cuatro menores fueron trasladados al Hospital del Niño Poblano (HNP), dos adultos al Hospital General del Sur de Agua Santa y seis canalizados al Hospital de Traumatología Rafael Moreno Valle, todos asentados en la capital del estado.

En el Hospital de Guadalupe Victoria fueron atendidas ocho personas, quienes este martes pidieron su alta voluntaria y dos personas más permanecen en observación.

En el lugar del accidente se congregaron 34 elementos del Sistema de Urgencias Médicas Avanzadas (SUMA) y 20 de hospitales, 15 ambulancias (12 de SUMA, dos de Cruz Roja y una ambulancia municipal de Tlachichuca), dos unidades de intervención rápida y dos unidades de Atención Incidentes Masivos.

El gobierno estatal dispensó la autopsia de ley a las víctimas y cubrió los gastos funerarios, además, se enviaron brigadas de la Secretaría de Desarrollo Social con agua y alimentos.

Asimismo, se autorizó la operación de un panteón en la Junta Auxiliar de San Isidro, mientras que la Comisión Federal de Electricidad restableció el servicio eléctrico en la zona.

El gobernador de Puebla, José Antonio Gali Fayad, anunció que se castigará a quien o quienes hayan ocasionado la explosión.

Consideró necesario que en cada fiesta patronal los organizadores notifiquen a autoridades municipales y de protección civil el uso de fuegos pirotécnicos para tomar medidas preventivas.

“No queremos que se repitan este tipo de eventos y tenemos que tener esa cartografía de Protección Civil en cada uno de los municipios y la exigencia de las autoridades a los presidentes y a la población para no acumular esa cantidad de pólvora, para que no vuelva a suceder en esos términos un problema como el de hoy”, dijo.


Por la tarde, Antonio Gali acudió a la comunidad de San Isidro. Tras dar sus condolencias a los familiares de los 14 muertos y de los 30 heridos, dijo que los tres órdenes de gobierno trabajan para atender a los deudos y a los familiares de heridos e iniciar la reconstrucción de las zonas dañadas.

Se comprometió con la reconstrucción total de las dos viviendas dañadas, indemnización para las familias, la habilitación de un terreno como panteón —la comunidad carecía de espacio—. Así como brindar atención médica en el lugar las 24 horas a través de una unidad móvil y dar el apoyo para que los lugareños desempeñen sus tradiciones católicas este 15 de mayo.

Medidas. A raíz de la explosión, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) giró un oficio al secretario de gobierno de Puebla para que se tomen medidas cautelares para evitar la repetición de estos hechos.

En tanto, el coordinador nacional de Protección Civil de México, Luis Felipe Puente, dijo que se trabajará para emitir una norma que vigile el manejo de los artefactos pirotécnicos.

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