"El Comandante Emilio" Combatió al Dictador Chileno Pinochet...Secuestraba en México

La Procuraduría General de Justicia del estado de Guanajuato, PGJG, lo detuvo el pasado 30 de mayo a bordo de un taxi. Fue señalado como líder de una banda especializada en secuestro que llevaba una década asolando Guanajuato, Querétaro y San Luis Potosí.

Estaba involucrado en el plagio de una ciudadana francesa a la que le habían cercenado un dedo; le hallaron un pasaporte y una credencial del INE. Ambos a nombre de Ramón Alberto Guerra Valencia, nacido en Puebla.

La PGJG subió la información a una base de datos. Por simple protocolo, un grupo de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR viajó a Guanajuato para recopilar información sobre el detenido. Los investigadores advirtieron algo muy extraño: Ramón Alberto Guerra Valencia tenía papeles de ciudadano mexicano, pero su acento no “sonaba” mexicano.


Decidieron cotejar su imagen, así como su ficha dactilar, con la base de datos de la Interpol. La búsqueda arrojó resultados positivos: la imagen y las huellas coincidían con las de un hombre al que la Interpol buscaba bajo cargos de terrorsimo: Raúl Julio Escobar Poblete, conocido como el “Comandante Emilio”.

La pista de Escobar Poblete se le perdió al gobierno chileno varias veces. Una de estas, en diciembre de 1996. En ese tiempo, un helicóptero abrió fuego contra las casetas de vigilancia de la Cárcel de Alta Seguridad de Santiago y dejó una caer en el patio de la prisión una canastilla a la que treparon cuatro miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR).

El Frente surgió en 1984 para combatir los crímenes de la dictadura de Augusto Pinochet. El asalto a la Cárcel de Alta Seguridad fue una operación denominada “Vuelo de Justicia” y estuvo dirigida por el “Comandante Emilio”. Tenía como fin el rescate de su más cercano compañero de armas, Ricardo Palma Salamanca, El Negro, así como el de otros cuatro frentistas: Pablo Muñoz Hofmann, Mauricio Hernández, Patricio Ortiz Montenegro y Rafael Escorza. Este último, sin embargo, se negó a escapar.

En 1990, el “Comandante Emilio” y Palma Salamanca tomaron parte en el asesinato del director de Carabineros, Luis Fontaine. Al año siguiente, Escobar Poblete llegó en un taxi robado a las afueras de la Universidad Católica de Chile, y asesinó a tiros al ideólogo de Pinochet, el senador Jaime Guzmán Errázuriz. A partir de entonces se le acusó de haber cometido el delito de “atentado terrorista con resultado de muerte perpetrado contra autoridad”.

En 2002, las huellas dactilares de “Emilio” fueron halladas en Brasil, en el departamento en el que estuvo secuestrado el publicista Washington Olivetto. La Interpol logró ubicar al líder subversivo, se dice que incluso fueron grabados sus movimientos. De un día a otro, sin embargo, desapareció. Aquel secuestro tuvo como fin refaccionar financieramente a las FARC.

Raúl Julio Escobar Poblete era buscado en 190 países. 15 años después del secuestro en Brasil fue detenido a bordo de un taxi en San Miguel de Allende, Guanajuato. Al dar a conocer la noticia, el procurador del estado, Carlos Zamarripa, señaló que una banda dedicada al secuestro durante casi una década había llegado a su fin.

Cuando el funcionario hizo aquel anuncio, ignoraba que tenía entre las manos al mismísimo “Emilio”. Lo que dijo en la conferencia posee, sin embargo, una enorme trascendencia: dado el perfil del detenido, ¿esa “banda dedicada al secuestro durante casi una década” podría ser responsable de la serie de plagios de alto impacto ocurridos en la zona en los últimos años, el del panista anciano Diego Fernández de Ceballos,  tal vez entre ellos?”.

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