El efecto "Mini Lic" que pone a temblar a los "narcopolíticos"

El nerviosismo que está desatando en Sinaloa el hecho de que Dámaso López Serrano esté en poder de la justicia de Estados Unidos, no es otra cosa que la reiteración de tantas componendas que funcionarios de los gobiernos federales, estatal y municipales han hecho históricamente en complicidad con los jefes de los cárteles del narcotráfico.

El “Mini Lic” tiene bastante información sobre los tratos entre servidores públicos y capos de las drogas, el cordón umbilical que no se rompe así se corten las continuidades entre gobiernos, partidos o mafias políticas. Para Estados Unidos eso es oro molido.

Las autoridades estadunidenses son demasiado prácticas en cuanto a sus tratos con cabecillas del narcotráfico: quieren su dinero e información y así lo sabe el hijo de Dámaso López Núñez, el ex lugarteniente de Joaquín Guzmán Loera, también en la cárcel y con costales de información sobre los narcos y sus arreglos con el gobierno.


Es por ello que la estrategia de Dámaso hijo al entregarse a policías de Estados Unidos tiene lógica en el sentido de que allá al menos no solo le respetarán la vida sino la información que aporte desencadenará alguna acción de la justicia. En México su vida peligraba al ser blanco de los grupos criminales a los que confrontó, pero sobre todo al poseer datos de primera mano sobre el fenómeno llamado narcopolítica.

No pasará mucho tiempo para que los sistemas antidrogas y de justicia del vecino del norte comiencen a filtrar rumores que luego se convertirán en verdades. Así operan los gringos y en cuanto mayor jugo le sacan a los detenidos califican mejor la eficiencia de sus esquemas de combate a la delincuencia.

Dámaso López Serrano es “carnita pura” para los policías norteamericanos que son expertos en canjear atenuantes legales a cambio de información sobre grupos criminales. Así se beneficiarán ambos pero el misterio es ¿quiénes serán los perjudicados? A temblar, pues.

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