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El topón del batallón 59 contra el CDG, fue su primer tiroteo contra el Narco

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El despliegue militar y la intensificación de los patrullajes castrenses en zonas controladas por los cárteles del Golfo y de los Zetas en Nuevo León y Tamaulipas, en áreas en donde actúan sus grupos locales de apoyo, se tradujeron ayer en al menos seis enfrentamientos que dejaron casi una veintena de muertos, todos ellos civiles.

Los reportes de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) señalaban que el total de civiles muertos por los militares fue de 18, en acciones que se desarrollaron en Nuevo León y en Tamaulipas.

Uno de esos choques armados fue captado en video por un ciudadano desde la  tienda de conveniencia Zona Xpress, localizada en el cruce Constitución y la Carretera Federal Número 2 , en el municipio de Río Bravo, en Tamaulipas.

En ese punto, gente de Luis Alberto Blanco Flores el 'PELOCHAS" del Cartel del Golfo intentaba bloquear ese acceso con una camioneta Suburban fue alcanzada por dos unidades del 59 Batallón de Infantería y atacada tras abrir fuego contra los militares.

Este fue, de hecho, el bautizo de fuego de las tropas que formaban la patrulla militar enviada a revisar la Situación De Riesgo (SDR) en el cruce con la carretera federal.

Los soldados tenían una semana de haber terminado el curso de combate urbano en la Pista 2 del Centro Nacional de Adiestramiento (CNA), en Santa Gertrudis, Chihuahua. De ahí fueron enviados a Reynosa, para apoyar al 77 Batallón de Infantería. El topón que los sicarios les quisieron dar fue su primera vez, su primer tiroteo contra el narco.

Provocación 

El video que circula en redes sociales dura poco más de un minuto y muestra el momento en que dos unidades del ejército -un Humvee descubierto y sin blindaje y una camioneta Cheyenne- circulan sobre la avenida Emilio Gómez, en los límites de la colonia Noé Garza Martínez.

Los vehículos militares frenan intempestivamente cuando descubren a la Suburban estacionada a un lado del cruce de la avenida y la carretera. Hay disparos antes de que las unidades se detengan totalmente, a escasos dos metros una de otra.

Los soldados del Humvee y de la Cheyenne se despliegan en orden, sin apresuramiento, siguiendo el esquema marcado por el Procedimiento Sistemático de Operar (PSO) mientras desde las unidades sus compañeros los cubren con fuego nutrido sobre la camioneta de los agresores.

La camioneta civil, ligeramente inclinada sobre su costado derecho, tiene como fondo el terraplén que marca el basamento de la carretera. El tiroteo es graneado. Los cristales blindados de la unidad se estrellan mientras una nube de polvo surge del terraplén en donde se estrellan los tiros militares.

Los soldados que han gastado sus cargadores de 72 tiros recargan por turnos. Ninguno deja de disparar. No gritan ni corren de lado a lado ni se desesperan. Recargan, apuntan y siguen tirándole a la Suburban. Sobre la carretera circulan trailers y camionetas que milagrosamente no son alcanzados por los disparos del ejército.

El civil que grabó el video está a espaldas de los militares. La camioneta de los sicarios, aunque está al fondo, a unos cuarenta metros de distancia, le queda de frente, junto entre la Cheyenne (izquierda) y el Humvee (derecha). Abre y cierra la puerta de la tienda y sigue captando la escena. Milagrosamente, tampoco es alcanzado por los tiros de los sicarios.

Finalmente, desde la Cheyenne, se escucha la orden de ¡Alto el fuego! … ¡Alto el fuego! Ya nadie dispara desde la Suburban, con sus cristales y carrocería molidos a tiros. Los soldados apuntan, no se confían. Un último tiro militar levanta polvo y piedras en el terraplén.

Nadie en ese pelotón olvidará el enfrentamiento, porque fue el primero de sus vidas, su bautizo de fuego contra el crimen organizado. Los primeros reportes hablaban de dos civiles muertos en ese enfrentamiento. Más tarde el general Édgar Luis Villegas Meléndez, Jefe Operativo del Estado Mayor del Ejército, precisaría que fueron tres los agresores caídos.

En total, hubo seis choques armados entre militares y gente de los cárteles del Golfo y de los Zetas. En los enfrentamientos murieron 18 civiles. No hubo bajas militares. 

El general Villegas le dijo al diario La Razón que los enfrentamientos eran “la reacción desesperada de las bandas criminales ante el avance logrado por las autoridades federales en coordinación con las fuerzas de seguridad estatales y municipales en materia de seguridad pública”.

Los ataques, dijo, fueron coordinados y en algunos casos de manera simultánea en los municipios de General Bravo, Nuevo León, y Río Bravo, Reynosa, Matamoros, Valadeces y El Berrendo, Tamaulipas.

El general agregaba que en el enfrentamiento de Río Bravo murieron tres civiles y otros cinco fueron detenidos. S este grupo le aseguraron siete vehículos, cuatro de ellos blindados; así como 28 armas de fuego, 23 largas y cinco cortas; 58 granadas de mano, 10 granadas de fusil, 34 granadas calibre 40mm, 229 cargadores, un lanzacohetes calibre 66 mm, un proyectil para lanzacohetes y 10 mil 730 cartuchos.
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