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Es un misterio: ¿En manos de quién está el cártel?

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Con la detención de El Licenciado y la entrega pactada de Dámaso López Serrano, El Mini Lic, a agente de la DEA en Estados Unidos, es un misterio qué pasará con el Cártel de Sinaloa y con la violencia desbordada que vive el estado. 

Para algunos analistas en temas de seguridad, tras el retiro de una de las facciones, los Guzmán y los Zambada mantendrán la hegemonía de la organización, disminuyendo sensiblemente la violencia, sobre todo los homicidios dolosos, en la parte central de Sinaloa. 

Para otros, en cambio, las células que quedaron sin control con la detención de los Dámaso, buscarán alianzas con otros grupos disminuidos para, en conjunto, mantener la guerra por su rebanada del pastel.


La tarde del miércoles 26 de julio, Dámaso López Serrano, El Mini Lic, llegó a la garita de Calexico con Mexicali para entregarse a la DEA. Tras dar su nombre al funcionario que operaba el cruce fronterizo, este llamó a los agentes de la Oficina de Control de Drogas que permanentemente están apostados en las garitas, para dar a conocer que López Serrano, quien cuenta con propiedades agrícolas tanto en Mexicali como en California, había llegado.

Los agentes ya lo estaban esperando. Su entrega había sido pactada desde semanas atrás por Dámaso López Núñez, El Licenciado, quien con tal de salvar la vida de su hijo, acosado por las amenazas de muerte que pesaban en su contra, negoció con la DEA un “paquete” que consistía en incorporar al Mini Lic al programa de testigos protegidos del gobierno estadounidense (con todos los privilegios que ello conlleva) a cambio de información sobre el Cártel de Sinaloa, una vez que sea extraditado a Estados Unidos.

Tras varios meses de enfrentamiento entre las facciones del cártel controlado por los hijos de Guzmán Loera, su hermano Aureliano Guzmán “El Guano” e Ismael “El Mayo” Zambada en contra de las Fuerzas Especiales de Dámaso (guerra que generó cientos de muertos en varios municipios de Sinaloa) parecía que las cosas se iban a tranquilizar un poco tras la detención, 2 de mayo pasado, de López Núñez en la Ciudad de México.

Esa mañana, El Licenciado fue aprehendido por agentes federales y elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional, en el interior de un departamento de una torre de lujo en la colonia Nueva Anzures, una de las zonas exclusivas de la capital mexicana.

Durante la madrugada los agentes entraron a la torre, subieron al piso 11 y golpearon la puerta del departamento C-1101. Desde el interior, de acuerdo con la versión de la PGR, la esposa les habría dicho que se encontraba sola. Sin embargo, los elementos de la Sedena tumbaron la puerta, detuvieron a la mujer y a El Licenciado lo encontraron en el baño, donde se había guarecido para arrojar su Smartphone por el escusado con la intención de borrar toda la información del teléfono. El aparato fue recuperado logrando salvar todo el contenido: contactos, mensajes, llamadas, fotos, videos.

Contra su esposa no se levantaron cargos aunque inicialmente también fue trasladada a las instalaciones de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO). Tras rendir sus primeras declaraciones ante agentes de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR, ella fue puesta en libertad y El Licenciado enviado en un avión oficial al penal federal de máxima seguridad en Ciudad Juárez.

En rueda de prensa, el titular de la AIC, Omar García Harfuch señaló que con su detención se evitó que la facción que él y su hijo controlaban al interior del Cártel de Sinaloa, se asociara con el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), considerada actualmente la organización criminal más importante de México, y que buscaba expandirse por todo el corredor del Pacífico a través de Sinaloa y las dos Baja Californias.

Con esta acción quedó claro que ninguna alianza entre grupos criminales se puede concretar si no es con el visto bueno del Estado. Tras ser recluido en el penal de Ciudad Juárez, El Licenciado manifestó en varias ocasiones su temor de ser asesinado dentro de este CEFERESO. Es por eso que pidió que lo extraditaran lo más pronto posible a Estados Unidos, aun sabiendo del rigor en el que los reclusos viven dentro de las cárceles en aquel país.

Recluido El Licenciado, el cerco sobre el Mini Lic se volvió más estrecho. La guerra entre las facciones de Los Chapitos y el hijo de El Licenciado se libró en calles de Culiacán, Eldorado y Navolato. Cientos de muertos abandonados en calles, caminos y montes, fueron apareciendo como evidencia de la guerra por el control de la organización criminal. Contrario a lo que se pensaba, la detención de López Núñez exacerbó los ánimos entre las facciones encontradas. Mientras tanto, el CJNG ganaba terrenos, aprovechaba la división interna del Cártel de Sinaloa para apropiarse o luchar por territorios que históricamente le han pertenecido. En calles de Tijuana, Mexicali, La Paz o Los Cabos, también se libra una guerra por el control del corredor hacia la frontera norte y por la venta de droga al menudeo, sobre todo en los dos últimos destinos turísticos.

Disminuidas su capacidad de agresión y defensa, El Mini Lic se vio en la necesidad de abandonar territorio sinaloense y buscar refugio en Mexicali, donde estuvo varios días resguardado antes de acudir a la garita de Calexico, donde finalmente se entregó a las autoridades estadounidenses. Días después, uno de sus operadores más cercanos, Nahúm Abraham Sicairos Montalvo, “El Quinceañero”, fue detenido por agentes de la PGR y la Sedena en un domicilio del fraccionamiento Real Esmeralda, en el municipio de Atizapán de Zaragoza, Estado de México.

De acuerdo con la versión oficial, en el lugar de la detención le fueron decomisadas un kilogramo de droga y 20 dosis de cristal. Junto con El Quinceañero fue detenido un sujeto de nombre Filiberto N. A Sicairos Montalvo se le señala de ser operador financiero de El Mini Lic, con la tarea de adquirir bienes inmuebles para convertirlos en casas de seguridad.

Distintos analistas en temas de seguridad se han pronunciado sobre cuál es el futuro del cártel una vez que los dos dirigentes visibles del grupo de los Damaso se encuentran detenidos. Para algunos, la violencia en Sinaloa tendrá que disminuir notablemente, para otros, en cambio, la lucha continuará pues quedan células que van a continuar con la guerra por el control o se van a unir a otras facciones en lucha permanente con el Cártel de Sinaloa como la organización de los Beltrán Leyva en asociación con el CJNG.

En entrevista con el portal La Silla Rota, el periodista José Reveles aseguró que la detención del Mini Lic sí representa un golpe al crimen organizado, pero que la violencia continuará en tanto que no se han visto afectadas las propiedades y los dineros con los que esta célula opera. El autor de El Chapo, entrega y traición y El cártel incómodo, señala que el resto de los integrantes de la célula que operaban los Dámaso buscará mantenerse en pie de lucha, por lo que buscarán alianzas con otras facciones disminuidas o arrinconadas.

"(Las autoridades) creen que capturando debilitan a los grupos criminales, pero no es cierto, la lógica indica que si no les quitan recursos económicos, bienes y armas, seguirán contratando a todos los sicarios que les maten. Hay una falla en la estrategia", señaló.

José Reveles agrega que los integrantes de las células conocidas como "Los Antrax", "Los Montana" y "Las Fuerzas Especiales de Dámaso", se disputarán el control de los grupos y buscarán una alianza con un cártel fuerte para enfrentar a "Los Chapitos" –Iván, Alfredo y Ovidio Guzmán-, y podría ser con el Cártel Jalisco Nueva Generación.

"Los Chimales" y "Los Ninis" son dos células de sicarios de "Los Chapitos" que se enfrentan a los grupos armados de Dámaso López Núñez "El Mini Lic".

El secuestro de "Los Chapitos" en el restaurante "La Leche" de Puerto Vallarta impedirá que quien tome el liderazgo de las células de "El Mini Lic" pueda pactar una alianza o una tregua con los hijos del capo y el Cártel de Sinaloa.

"Eso pinta un panorama de complicado, que no va a parar, surgirán nombres que no conocemos, que están abajo, que en la vida hemos escuchado nombrar", explicó. "Debe haber lugartenientes, jefe de grupo, coordinadores de El Mini Lic, quien se hacía acompañar de un grupo de 20 chamacos armados, cualquiera de ellos puede aspirar a quedarse con el liderazgo ahora que ya no está, no hay un freno a la violencia, va a seguir dándose, sobretodo afectando población que no tiene nada que ver con esto", aseguró.

En cualquier caso, la hegemonía del cártel de Sinaloa regresará a los dos apellidos que siempre han mantenido el control: los Zambada y los Guzmán. Sin embargo, incluso dentro de la propia familia Guzmán las rencillas perduran entre los hijos de Guzmán Loera y su tío Aureliano Guzmán Loera, El Guano, con el cual se han enfrentado en el pasado.

De acuerdo con un reportaje de Sin Embargo, El Guano es hermano mayor de El Chapo (por lo que tiene 63 años) y empezó en el negocio de la siembra de marihuana y amapola desde muy joven, casi al mismo tiempo que su hermano menor. Siempre a la sombra de El Chapo, El Guano se hizo un lugar dentro de la organización que Joaquín logró unificar y hacer crecer, sobre todo a partir de la fuga del penal de Puente Grande, Jalisco, en el año 2000. Es entonces cuando se da un crecimiento gigantesco de la organización criminal, logrando controlar toda la zona del Triángulo Dorado y el paso de marihuana y heroína hacia los Estados Unidos.

El Guano controla la región de Badiraguato. Tras la segunda aprehensión de su hermano menor, logró posicionarse dentro del cártel al controlar la sierra de este municipio, cuna de algunos de los principales capos de México. De acuerdo con un reporte de Infobae, a El Guano se le responsabiliza del homicidio de Ernesto Guzmán Hidalgo, su medio hermano y padre de la esposa de Alfredo Beltrán Leyva, El Mochomo, detenido por agentes federales en 2008 y condenado a varias cadenas perpetuas en Estados Unidos. La razón de este crimen, de acuerdo con el reporte mencionado, es una supuesta filtración de información que llevó a la recaptura de El Chapo.

El Guano tiene la autoridad que le dan los años en el negocio, la edad y el parentesco con Joaquín Guzmán Loera, pero en esta lucha por el trono, también entran en juego otras figuras importantes, históricas del cártel de Sinaloa, como Ismael Zambada Niebla.

Para el especialista en temas de seguridad, Alejandro Hope, no está clara cuál es la posición actual que está jugando El Mayo. Su peso dentro de la organización es fundamental y esto lo entienden también los hijos de El Chapo. De carácter conciliador, enemigo de la violencia, siempre en la sombra, es, junto con Rafael Caro Quintero, uno de los narcos más longevos en la actualidad.

Caro Quintero es otro personaje que puede entrar al quite. De acuerdo con autoridades federales, aunque ha declarado en varias ocasiones que está fuera del negocio de las drogas, no es imposible descartar su regreso al mundo del narco. Hope asegura que el Cártel de Sinaloa en sí nunca ha sido una sola organización, sino que la componen decenas de células que en algún momento giraron fielmente en torno a un solo centro de gravedad: El Chapo Guzmán. Su liderazgo hizo que campesinos distribuidores, empaquetadores le fueran fiel. No sucede lo mismo con El Guano, quien, de acuerdo con diversos reportajes periodísticos, se ha enfrentado con algunos campesinos de la sierra de Badiraguato, propiciando enemistades en la región.

Como muchos narcos, Aureliano también tiene varios narcocorridos. El más popular de ellos se llama “El Hermano del General” y, de acuerdo con el estribillo, es un hombre “poderoso y tranquilo”. Bajo el panorama actual, no queda claro quién remplazará al Chapo Guzmán no por el control absoluto del cártel, sino por la hegemonía, el liderazgo que sea capaz de centralizar a la organización y pacificar a sus distintas células.

Otro de los escenarios posibles es que, tras la incorporación de los Dámaso al programa de testigos protegidos en Estados Unidos, la información sobre el Cártel de Sinaloa, sus integrantes, alianzas, complicidades con la cúpula política y empresarial, van a empoderar aún más a las agencias estadounidenses, sobre todo a la DEA, quien con ese as bajo la manga –la información de políticos al servicio del narco- someterá por las buenas al gobierno mexicano. Los testimonios, también, pesarán en contra de Guzmán Loera durante el juicio que se le sigue en la corte de Nueva York.

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