La historia de 'El Ojos' contada desde otra perspectiva

Después de días de búsqueda en los círculos cercanos, un amigo se atrevió a contar algunos detalles no conocidos del exlíder del Cártel de Tláhuac, abatido el pasado 20 de julio.

Por cuestiones de seguridad mantendremos reservado el nombre y no haremos referencia con ningún otro porque así lo pidió. Lo único que podemos decir es que también vive en Tláhuac, muy cerca de donde fue abatido Felipe.

Llegamos a su casa y su perro nos recibe con un ladrido. "¡No muerde!" Se escucha el grito que viene de adentro de la casa. Este hombre era amigo de "El Ojos" desde los 17 años. Nos cuenta la cercanía, nos enseña fotos, nos da pruebas y nos promete acercarnos con personas de su familia.

“Cuando era chavo era buena persona, era el mayor de siete hermanos, tres mujeres y cuatro hombres”... así inicia la conversación en una casa de la colonia La Conchita. Dos vasos de agua en la mesa, no hay grabadoras, no hay fotos. La verdad es que a pesar de todo, la cosa está muy caliente y tiene miedo de que lo maten. 

"Lo digo porque sé quién es quién, y cualquier cosa que no esté bien dicha o que sea muy familiar, se van a dar cuenta quién soy". Aun así él está seguro que después de ver esto, algunos familiares querrán hablar con nosotros. 

Nuestra fuente asegura que “El Ojos” empezó robando, "primero asaltaba personas, les quitaba sus pertenencias, luego en camiones y de hecho, mandaba a sus hermanos a robar, pero él administraba el dinero y el negocio". 

Poco a poco se fue metiendo en cosas que no debía, no sabe en qué momento empezó a vender mariguana y cocaína, pero recuerda que en el 87 ya era consumidor y “dealer”.

“Una vez llegué a su casa, más bien era un cuarto pequeño, sólo tenía una cama y algunas cosas muy básicas, todo estaba lleno de droga en paquetes. Los amontaba. Felipe estaba sentado en la cama con una piedrita blanca y una báscula como de joyero, la estaba pesando. Me dijo que si quería probar y yo le dije que no, que mejor unos alcoholes” (sic)

Ese día nuestra fuente vio como Felipe hizo una línea de "coca" y con un billete de cinco dólares, inhaló todo a la vez, “con su dedo agarró otro poco de polvo y se talló los dientes como en las películas de narcos”. Algunas veces seguía este ritual, antes de salir a robar. 

En otra ocasión llegó a la casa del “Ojos” cuando le había llegado un cargamento de armas largas. “Yo vi cómo hacía unos montones de arena y ahí disparaba para ver si las armas servían o si les faltaba algo, o sea, hacía las pruebas de las armas en el patio de su casa y nadie se metía con él”.

“Todos los vecinos lo conocían, sabían a qué se dedicaba, pero ayudaba a mucha gente y con eso se ganaba su silencio. A unos les daba trabajo, a otros los ayudaba con dinero, quería mucho a la gente mayor, a los viejitos”.

La fuente asegura que “Felipe tiene un cuñado que es Marino, que además era dueño de un sonido que se llamaba México y sus estrellas, el cuñado nunca se metía en problemas e incluso cuando llegaron a detener a Felipe y él estuvo presente, se identificaba como Marino y no le hacían nada”.

Por si esto no fuera suficiente, nos platica que Felipe ya había sido detenido en varias ocasiones y que con sobornos, de los cuales desconoce las cantidades, pero sabe que era mucho dinero, no le hacían nada, nadie se enteraba y le daban protección. "Una vez dijo que a un policía le pagaba 35 mil pesos, eso sí, le avisaba cuando querían atraparlo para que se pudiera mover". 

“Esta última ocasión Felipe se confió, él no estaba aquí, estaba en Puebla y sólo vino a dar una vuelta, pero ahora nadie le avisó, porque nadie sabía de esto y por eso lo mataron”.

La fuente asegura que en otras ocasiones, cuando se le notificaba a la delegación Tláhuac o a la Secretaría de Seguridad Pública local sobre los operativos, le avisaban y podía escapar con mucho tiempo de anticipación. "Incluso ni venía a la Ciudad de México para evitar problemas, era muy vivo, o sea, sabía lo que tenía que hacer". 

“Felipe compraba a todo el mundo”. 

A pregunta expresa sobre la relación del “Ojos” y Rigoberto Salgado, delegado de Morena en Tláhuac, la fuente asegura que “se conocían desde que Salgado era encargado de los policías”. Hay que recordar que Salgado fue encargado de seguridad pública en 2004, por lo que si esto fuera cierto, tendría por lo menos 13 años de conocerlo.

No quiso hablar más del tema, pero dijo que "alguien tiene que revisar los números de las ferias en Tláhuac y ahí hay mucho dinero que no coincide, que entra por las mayordomías, pero que era dinero de Felipe. Sólo es cosa que le busquen, porque además mucho dinero de las ferias se entregaba en efectivo".  

Gran parte de la plática fue censurada por la propia fuente, de las anotaciones que se hicieron y que él revisó antes de que saliéramos de su casa. Pidió que se quitaran algunas anécdotas, ya que si se publicaban, sería más fácil saber quién lo dijo. El hombre asegura que no tiene miedo de la familia de Felipe, pero sí de las autoridades locales, por lo que prefiere cerrar la boca y esperar a que algún familiar quiera hacer una declaración. 

A manera de cierre, rescatamos una frase que llamó la atención, ya que fue dicha cuando nos acompañó a la puerta: “Felipe decía que no importaba si vivía un año, él sabía que iba a morir, pero quería que si era un año, fuera bien vivido, sabía de los riesgos. Empezó en el 87 más o menos y aguantó 30 años en malos pasos, pero eso no quiere decir que todos van a tener la misma suerte”.

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