LA MADRE SÓLO INTENTABA PEGARLE LA CABEZA AL CUERPO DE SU HIJO

Esta historia nos la cuenta el paramédico Rubén Rodríguez, quien tiene muchas para contar, sin embargo, ésta en particular le partió el corazón. 

Aquella madrugada todo estaba tranquilo en la estación, pero desafortunadamente todo lo cambió una alerta, donde se reportó un horrible accidente.

Cuando el servicio médico llegó, habían dos vehículos afectados; uno estaba completamente al revés, mientras que el otro sólo se estrelló contra un árbol. 

Cuando el paramédico se acercó al vehículo estrellado sólo observó a un hombre cubierto de sangre, estaba inconsciente pero aún con vida, los demás ayudaron a sacarlo.

Pero Rubén fue al otro coche y la escena que vio le robó hasta las lágrimas, ahí estaba una madre joven; Viviana, tenía heridas graves en las piernas, pero, se encontraba de pie, su llanto era suave y parecía perdida, con toda la tranquilidad del mundo tenía en brazos a su bebé, de apenas 9 meses, durante el impacto su cabecita salió volando, en su desesperación la madre sostenía fuertemente al infante e intentaba pegarle la cabeza como si fuera un muñeco, sabía que estaba muerto, pero ella no lo iba a aceptar, ¿Cómo asimilar que apenas hace unos momentos venía balbuceando en su sillita y ahora ya ni respira?.


"Ni siquiera pude acercarme, sabía que esa madre no necesitaba estar gritando para darme cuenta que el dolor la desgarraba", dijo Rubén. El bebé estaba muerto y era necesario llevarse el cuerpo, pero... ¿Cómo haces para arrancarle un bebé a su madre?. La joven comenzó a cantar una linda canción de cuna mientras se mecía de un lado a otro, como si de esta forma le estuviera diciendo adiós.

Enseguida se dieron cuenta que una pequeña se encontraba a 8 metros, 6 años solamente, tendida en el piso, quedó en posición de ángel con sus manitas y brazos extendidos, pronto el equipo intentó revivirla, se intentó de todo. “Hice todo lo que pude para salvarla, la medicamos, choques eléctricos y la intubación pero nada funcionó” explicó Rubén.

Estos padres acababan de perder lo más valioso de sus vidas, todo porque el otro conductor se pasó el semáforo. Aquel hombre que se estrelló en el árbol resulto con un pequeño raspón en la frente y ni siquiera sentía el dolor, pues en ese momento se encontraba bajo los efectos del alcohol es más cuando lo sacaron del coche ni era capaz de mantener el equilibrio, 100 km/h fue la velocidad que arruinó esta familia en un segundo

¿Qué pasará cuando éste hombre recupere el sentido?. No importa lo que haga, da igual cuánto le duela haber matado a dos pequeños, porque ni todo su dolor podrá devolver a los pequeños, esos padres no volverán a ser los mismos, ¿Cómo harías para regresar a casa y no sufrir? ¿Quién despertará a esa madre en las noches? ¿A qué niñita que se cree grande regañará por jugar con sus cosas? ¿Cómo hará para ver a su marido a los ojos y no recordar a sus hijos en cada segundo?

Este paramédico sólo quiere decirle a todas esas personas irresponsables que piensan que no va pasar nada, que lamentablemente sí pasa, y puedes llevarte la vida de inocentes que esa noche simplemente tenían que amanecer en su cama y no en cementerio.

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