La narcoserie sobre el repulsivo sicario de Pablo Escobar que sus víctimas no pudieron vetar

Hubo una campaña para que los colombianos no sintonizaran el Canal Caracol cuando transmitiera Alias JJ. La historia basada en el libro Sobreviviendo a Escobar de Jhon Jairo Velázquez despertó una vez más la polémica sobre las series que retratan criminales. 

A Popeye, el alias de este hombre, se le señala de haber cometido al menos 300 asesinatos y participado indirectamente en 3.000 más. Las víctimas del narcotráfico de los años ochenta y noventa se opusieron a que la historia se contara exaltando al victimario, pero su reclamo no fue suficiente para frenar que en febrero pasado se empezara a emitir en el país. A pesar de las críticas fue una de las más vistas en el primer semestre del año y esta semana se estrenó en Netflix.

El “exbandido”, como se presenta en su cuenta de Twitter con más de 33.000 seguidores, estuvo 23 años en la cárcel y después de quedar libre en 2014 no ha querido pasar desapercibido. Abrió un canal de YouTube que en menos de un año consiguió superar los 100.000 suscriptores y con un discurso radical ha manifestado sus aspiraciones políticas para hacerle oposición a quien huela a izquierda. Con #NoAPopeye las víctimas del narcoterrorismo intentaron “castigar” este tipo de contenidos que -dicen ellos- son ofensivos para quienes sufrieron la guerra del narco.

Gonzalo Rojas es hijo de uno de los 107 pasajeros que viajaban de Bogotá a Cali en el avión que, según la versión oficial, explotó por orden del Cartel de Medellín el 27 de noviembre de 1989. Él habla del daño que las narcoseries le hacen a la historia de un país como Colombia y reitera el rechazo a este tipo de contenidos. “Los televidentes terminan teniendo una gran afinidad con el personaje. Parece que fuera el premio por llevar una vida delincuencial”, dice Rojas, que habla en nombre de la Fundación Colombia con Memoria que reúne a víctimas de la violencia del narcotráfico.

 Dago García, vicepresidente de contenidos del Canal Caracol, ha defendido el proyecto asegurando que no se trata de un homenaje a un criminal. “Nosotros hemos aprendido de los errores del pasado y esta vez estamos haciendo las cosas de la mejor manera”, decía García cuando se estrenó la serie en Colombia. “Si el objetivo es contribuir a la reconstrucción de la historia del país, los invitamos a realizar un documental, en el que se le otorgue la responsabilidad que tuvieron las personas que hicieron parte del Cartel de Medellín en la muerte de miles de colombianos”, respondieron las víctimas en una carta que aunque se viralizó no logró interponerse a la serie, que relata los días del sicario cuando cayó preso tras la muerte de Escobar. Mientras el cartel de Medellín se derrumbaba, Popeye, interpretado por el actor Juan Pablo Urrego, luchaba por sobrevivir y tener poder dentro de la cárcel.

“Han pasado más de 20 años desde que se desmanteló ese aparato criminal y parece que todavía hay gente que no conoce el daño que hizo, tal vez por eso existe tanto morbo y la vida de esos mafiosos genera tanta sintonía”, reflexiona Rojas. La prisión en donde se desarrolla la serie está inspirada en la cárcel La Modelo de Bogotá, que en los años setenta fue lugar de reclusión sobre todo de narcotraficantes y guerrilleros. La insistencia de sus creadores en decir que la ficción se impone en esta serie sigue sin satisfacer a las víctimas. Dicen que mientras no se les tenga en cuenta para retratar lo que se vivió con el narcotráfico en Colombia, la historia estará incompleta.

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