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La historia de ‘El Inglaterra’ el de la "Five-Seven" : De humilde campesino a sanguinario capo del ‘Clan Golfo’:

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Vivía a sus anchas en Lagos de La Vega en las afueras de Cúcuta hasta que el regalo de cumpleaños para la pomposa celebración de su amante lo delató.

Los vecinos que vivían en las cabañas en la Recta a Los Alamos, a escasos cuatro kilómetros del casco urbano de Chinacota en Norte de Santander, nunca repararon en el hombre moreno, siempre con gorra y ropa deportiva Spedoo que siempre pedaleaba una bicicleta. No le vieron armas y raras veces estaba acompañado de algun escolta; no tenían idea de que su cabeza costaba $ 500 millones y mucho menos que fuera uno de los capos del Clan del Golfo, el segundo después de Otoniel, era el criminal más buscado de Colombia.

Luis Orlando Padierna solo estudió la primaria, luego siguió el único camino que en ese entonces tenía la gente campesina de su natal Turbo (Antioquia), sembrar yuca y maíz. Pero una década después, en los 90,llegó al Urabá el tiempo de la bonanza cocalera, y Padierna cambió sus cultivos tradicionales por los de la mata de coca.


En esa época también comenzaron a ejercer influencia en esa región los grupos paramilitares, a los que se unió atraído por el poder económico.

En esa organización criminal co­menzó a ser conocido con el alias de ‘Inglaterra’, nombre de guerra cuyo origen se desconoce. Un informe de inteligencia policial revela que en el 2000 este hombre comenzó a traba­jar para el Bloque Bananeros de las Auc bajo órdenes del cabecilla Elver Moreno, alias ‘Pabilo’, que lo envió a Piedras Blancas, corregimiento de Carepa (Antioquia). El 24 de octubre de 2001 fue capturado por su partici­pación en un homicidio, pero a los 11 días escapó de la cárcel municipal de Chigorodó. Tres años más tarde se desmovilizó de las autodefensas.

Siguio delinquiendo

Alias ‘Inglaterra’, ahora de 38 años, ingresó a la bacrim ‘los Urabeños’ en 2008 de la mano de Carlos More­no Tuberquia (‘Nicolás’), segundo al mando de la facción. Luego ascendió hasta convertirse en uno de sus hom­bres claves. Dentro de la banda cri­minal, conocida luego como ‘Clan del Golfo’, Padierna jugaba un papel fun­damental: integraba el estado mayor como tercero al mando, y lideraba el frente Carlos Vásquez, que según la Fiscalía está conformado por 500 hombres que delinquen en los muni­cipios de Apartadó, Chigorodó y Ca­repa, en el Urabá paisa.

Hace seis meses la cúpula del ‘Clan del Golfo’ lo envió a la subregión del Catatumbo, en la frontera con Vene­zuela, con el propósito de asegurar un pacto de no agresión con el Eln y la banda los Pelusos, a efectos de consolidar nuevas rutas de narcotrá­fio hacia el vecino país.

OBJETIVO MILITAR

Padierna se convirtió en un obje­tivo primordial para los organismos de seguridad del Estado desde el 4 de agosto de 2015, cuando un helicópte­ro Black Hawk tripulado por policías que iban a capturarlo se accidentó en el área rural de Carepa, y fallecieron 17 uniformados. Se especuló que sus hombres derribaron la nave, pero es­to no se comprobó.

El 27 de agosto pa­sado la Dijín confirmó que en un ope­rativo en zona rural de Cúcuta, entre las poblaciones de Puerto Santander y Faustino, zona fronteriza con Vene­zuela, había sido ubicado el escondite de ‘Inglaterra’. Hasta allá llegaron tro­pas de la Operación Agamenón II, pero luego de una intensa refriega logró es­capar herido de un balazo en un brazo.

Padierna permanecía armado de una pistola semiautomática FN Five-seven, calibre 5.7 milímetros, fabrica­da en Bélgica. Tampoco dejaba a un la­do un poderoso fusil de asalto M4-A1, que utiliza como principal arma la in­fantería de Estados Unidos y la Policía élite de ese país.

EXCÉNTRICO

Según conocieron las autoridades, alias ‘Inglaterra’ entre sus excentri­cidades estaba contratar ‘chicas pre­pagos’, grupos musicales y comprar costosas botells de whisky para armar auténticos bacanales. A pesar de que permanecía practicamente en la selva y zonas rurales, vestía elegantemente con ropa de marca, usaba relojes Ro­lex, y se bañaba en costosas colonias importadas, ataviado de joyas de oro engastadas con esmeraldas y diaman­tes, sus piedras preciosas favoritas.

Recientemente se había practicado una cirugía de abdomen y redujo 40 ki­los. El pasado jueves el narcotrafican­te organizó una fiesta en una finca que alquiló cerca de Chinácota (Norte de Santander) para celebrar el cumplea­ños de una amante, y este fue el error que le costó la vida.

Hacía dos meses inteligencia de la Policía había cerrado el cerco a Luis Orlando Padierna en Chinácota, gra­cias a delaciones de personas de su entorno de seguridad, según lo reco­noció el general Jorge Nieto, director de la Policía Nacional.

Una de las pistas claves que llevó a los comandos policiales hacia este sujeto, fue que para la celebración que tenía preparada para su amante ordenó la fabricación en Medellín de un gigantesco oso panda de peluche que medía 1,80 metros. Los investi­gadores siguieron la ruta de trasla­do del muñeco, que los llevó direc­tamente a la finca Juan David, la cual había alquilado para la rumba. Sobre las 5:00 de la tarde del jueves pasado 40 comandos policiales lle­garon hasta la lujosa finca en pleno festín. Sus hombres de seguridad, unos 80, recibieron a plomo a los uniformados, pero en el intercam­bio de disparos fue dado de baja ‘In­glaterra’, junto a uno de sus escol­tas. Otro fue capturado y el resto se dio a la fuga.

El ministro de Defensa, Luis Car­los Villegas, confirmó que para llegar hasta el delincuente fue necesaria in­formación extra que suministraron personas de confianza del cabecilla. El Gobierno anunció que entregará 500 millones de pesos a quienes avi­saron del paradero del capo. ‘Ingla­terra’ también era perseguido por el gobierno de Estados Unidos, que lo solicitaba en extradición por narco­tráfico. Concluyeron así más de dos décadas de carrera delictiva de este peligroso delincuente.

La alarma le llegó a la Dijin encargada de la Operación Agamenón II y empezaron a seguir el rastro. Durante 48 horas el ejército se apostó frente a la urbanización y se enfrentó a los casi 80 hombres que habían llegado para la ocasión. Inglaterra, acostumbrado al combate, dio la pelea hasta que una bala lo liquidó. La guardia salió en estampida. Habia caído el tercero del Clan del Golfo junto a su pistola semiautomático FN Five-Seven calibre 5.7 milimetros fabricada en Bélgica y un fusil de asalto M4-A1. Otoniel, escondido en algún lugar del Urabá, sabe que sus días están contados.
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